Protesta contra nueva sede del BCE termina con 220 heridos
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La policía habló de "los incidentes más brutales en años" en Alemania. Muchos comentaristas apuntaron que el operativo de este miércoles debía servir como ensayo general para posibles protestas en la cumbre del G7 que Alemania acoge a principios de junio en Baviera.
Mientras en la calle se desataba una verdadera batalla campal, el presidente del BCE, Mario Draghi, inauguraba la nueva sede del banco en un breve acto ante un centenar de invitados, que el italiano aprovechó para defender la política de la entidad.
"Quieren una solución y una seguridad financiera en la eurozona. Ese es también el objetivo del BCE", dijo Draghi sobre los manifestantes. "Como institución de la Unión Europea (UE) que tuvo un papel central en la crisis, el BCE se ha convertido en el foco de los frustrados".
"Sin embargo, posiblemente esto no sea justo, puesto que nuestras acciones tienen como objetivo exactamente suavizar el impacto económico", apuntó.
Draghi advirtió que, aunque la solidaridad es una clave de la integración europea, "siempre estuvo claro que cada país del euro debe poder sostenerse por propio pie y que cada uno es responsable de su política".
En un principio estaba prevista una gran inauguración con numerosos jefes de Estado y de gobierno, pero las protestas anunciadas llevaron a los organizadores a reducirlo a un pequeño acto.
Los cerca de 2.600 trabajadores del BCE se mudaron a principios de noviembre a las dos torres acristaladas de 165 y 185 metros de altura en el este de Fráncfort.
Ambos edificios están unidos a través del antiguo mercado central de la ciudad de 1928, protegido como monumento histórico, y todo el conjunto ocupa una zona de cerca de 12 hectáreas. El proyecto tuvo un costo de 1.300 millones de euros, un elevado monto que generó enormes críticas en tiempos de crisis.
Durante la tarde la situación se normalizó y las protestas de Blockupy siguieron su programa regular de forma pacífica.
El movimiento convocó una marcha para la que se esperaban unos 10.000 manifestantes de toda Europa y un acto central con la canadiense Naomi Klein, autora del libro "No Logo" y referente del movimiento antiglobalización, como principal oradora.




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