Bagdad (EFE) - Los iraquíes comenzaron a mirar al cielo después de que Estados Unidos pidiera ayer a los inspectores de armas de la ONU que abandonen inmediatamente Irak, la señal más clara de que se avecina un ataque masivo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Algunos preguntaban «¿cuándo será?», otros decían «que sea lo que Dios quiera» y varios apuntaron que «voy a luchar», pero ninguno se mostró agresivo con los extranjeros, incluidos norteamericanos, británicos y españoles, cuyos líderes se han convertido en las bestias negras del régimen del presidente iraquí, Saddam Hussein. Muchos creen con resignación que están viviendo el último día de paz, el último día de su vida.
La inquietud ha provocado una carrera contra reloj por aprovisionarse de botellas de agua, leche, aceite, té, café, arroz, judías, patatas, azúcar, galletas, cereales, queso, jabón, combustible y generadores eléctricos. Las existencias se han agotado en muchos supermercados y continúan largas colas de decenas de vehículos ante los surtidores de las gasolineras.
Ahmed, uno de los que esperaban repostar su automóvil, aseguró que «llevo tres horas aquí, pero no me voy sin la gasolina. Además del depósito del coche, tengo que llenar cuatro latas de veinte litros». En el barrio de Mansour, uno de los más exclusivos de Bagdad, los comerciantes han retirado las alfombras, las joyas, los electrodomésticos y muebles que tenían expuestos en sus tiendas y los han guardado en los sótanos de sus casas.
También han protegido con cinta plástica los escaparates para evitar que la vibración de las bombas haga trizas los cristales, una medida que se ha adoptado en algunas viviendas y, prácticamente, en la totalidad de los hoteles. «Volveremos a abrir, si es que hay un mañana», comentó Amal, una vendedora de artesanía cuando cerraba su establecimiento. Muchas familias han abandonado Bagdad para refugiarse en los alrededores de la capital, y prosigue el éxodo de periodistas hacia la vecina Jordania, sobre todo anglosajones.
A ese mismo país partió el último personal de la Embajada de Alemania, en un convoy al que hoy seguirá otro con los representantes franceses y griegos, con lo que ya no quedarán diplomáticos de la Unión Europea en Bagdad.
Por otra parte, grupos de pacifistas continuaban llegando a Bagdad. Los preparativos defensivos han surcado la ciudad de zanjas y trincheras protegidas por sacos de arena, y los militantes del partido gobernante Baaz patrullaban por los alrededores de los ministerios y edificios oficiales, aunque en el centro urbano seguían sin verse soldados.
Dejá tu comentario