Washington - El presidente ruso Vladímir Putin celebró ayer la “liberación” de Mariúpol y ordenó bloquear todas las escapatorias posibles del complejo siderúrgico subterráneo donde se atrincheraron los últimos resistentes de esa estratégica ciudad portuaria del sureste de Ucrania.
Putin “libera” Mariúpol, bastión de la resistencia ucraniana y evita un último ataque frontal
La ciudad portuaria ha estado bajo asedio desde que comenzó la ofensiva a fines de febrero. Unos 2.000 soldados locales permanecían refugiados junto a 1.000 civiles en una acería y el Kremlin ordenó rodearlos “para que no salga ni una mosca”.
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“El fin del trabajo de liberación de Mariúpol es un éxito”, dijo Putin a su ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, en un encuentro difundido por la televisión.
Tras casi dos meses de asedio y bombardeos, las últimas tropas ucranianas están ocultas en la acería de Azovstal, una de las mayores de Europa, que tiene kilómetros de túneles. Putin determinó frenar el asalto final a ese peligroso lugar y ordenó en cambio “bloquear toda la zona de tal forma que no salga ni una mosca”.
“Tenemos que pensar en la vida de nuestros soldados y oficiales, no tienen que penetrar en esas catacumbas y arrastrarse bajo tierra”, explicó en el encuentro con su ministro de Defensa.
Unos 2.000 soldados ucranianos rechazaron los ultimátums rusos y permanecían atricherados en la siderúrgica, según Moscú.
Las autoridades ucranianas afirman que hay también allí unos 1.000 civiles. El Ministerio ucraniano de Relaciones Exteriores pidió crear un corredor humanitario para evacuar a esos habitantes, que “no confían en las tropas rusas”.
Mariúpol ha sido uno de los lugares donde se ha concentrado la ofensiva rusa desde poco después de la invasión, el 24 de febrero. Controlar ese puerto del mar de Azov permitiría a Moscú unir los territorios prorrusos del Donbás y la península de Crimea, ya anexada en 2014. Las autoridades estiman que unas 20.000 personas murieron en Mariúpol, debido a los bombardeos o a la falta de agua, comida y electricidad.
El ejército ruso controla gran parte de la ciudad desde hace días e incluso permitió la entrada de algunos periodistas occidentales que pudieron contemplar sus calles devastadas. Durante el asedio, las evacuaciones de civiles fueron raras y peligrosas. Aun así, la vice primera ministra ucraniana Irina Vereshchuk indicó que cuatro colectivos con civiles pudieron dejar la ciudad.
“Es importante entender que las vidas que todavía están allí, están en manos de una sola persona: Vladímir Putin. Y todas las muertes que se produzcan a partir de ahora también estarán en sus manos”, dijo el alcalde de la ciudad Vadym Boichenko en una entrevista. “No había planes para liberar nada. Era un plan de destrucción”, dijo Boichenko, quien calculó que el 90% de la ciudad portuaria había sido dañada o destruida desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero.
“Hoy, a todos los niveles, sólo hablamos de una cosa: que necesitamos un alto al fuego, que necesitamos una evacuación completa de los 100.000 residentes de Mariúpol que son prisioneros del Ejército ruso y que necesitamos liberar a toda la gente que está en Azovstal”.
Rusia replegó a fines de marzo sus tropas del norte de Ucrania y de los alrededores de Kiev y concentró su ofensiva en el este y el sur del país. “Los disparos de artillería rusos prosiguen en toda la línea del frente”, indicaron las autoridades ucranianas. El gobernador de Lugansk, Sergei Gaidai, instó a los civiles a evacuar cuanto antes la región, porque “la situación se complica de hora en hora”.
La guerra en Ucrania ha dejado más de 7,7 millones de desplazados internos y más de cinco millones dejaron el país, según la ONU.
La preocupación por la población civil se acrecentó tras los descubrimientos de decenas de cadáveres en localidades cercanas a Kiev ocupadas por Rusia hasta finales de marzo.
La batalla por el control total del Donbás y por parte del sur del país se anuncia larga. La toma de Mariúpol puede permitir a Moscú reforzar sus posiciones más al norte, cerca de Járkov, la segunda ciudad ucraniana. Pero la resistencia se anuncia feroz, especialmente con el aumento de la ayuda de los países occidentales.
Para compensar las pérdidas económicas causadas por la guerra, Ucrania necesita “alrededor de 7.000 millones de dólares” mensuales, dijo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski en Washington.



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