Los resultados de las encuestas para las elecciones estadounidenses del 2 de noviembre próximo han mostrado en los últimos días una marcada paridad entre George W. Bush y John Kerry, con algunas inclinándose levemente hacia el republicano y otras hacia el demócrata. Independientemente de esa paridad, muy volátil por otra parte, es posible que estos sondeos no terminen aclarando demasiado el desenlace de la votación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por un lado, la mayoría de estas encuestas es realizada con muestras muy pequeñas, de alrededor de 1.200 casos. Además, suele efectuarse tanto entre votantes «potenciales» -personas que cumplen con los requisitos para sufragar, sin que haya garantías de que efectivamente lo harán, dado que el voto es optativo-como entre «probables» -quienes tienen mayor tendencia a concurrir, por caso por haber votado en comicios previos-. Así, el universo relevado no representa necesariamente al que concurrirá a las urnas.
Por último, y más importante, hay que tener en cuenta que en EE.UU. rige el sistema de Colegio Electoral, en el que el candidato que gana en un estado se lleva todos los votos electorales del mismo. Así, antes que una encuesta con guarismos de nivel nacional importan más las efectuadas en cada estado, lo que permite aventurar los electores que en definitiva respaldarían a cada candidato (hace falta contar con 270 para tener mayoría y ganar la Presidencia). Por ejemplo, en los comicios de 2000, Al Gore obtuvo medio millón de votos más que Bush a nivel nacional, pero perdió en el Colegio Electoral al definirse en favor del republicano el crucial estado de Florida (con todos sus electores) por apenas 537 sufragios.
En el tramo final de esta campaña tanto Bush como Kerry abandonarán los esfuerzos publicitarios (y económicos, realmente ingentes) en los estados que, para bien o para mal, ya consideran definidos. Así pondrán la mira en una serie de estados clave por el número de electores que envían al Colegio y que, según los sondeos, aún no están definidos. Entre ellos figuran Florida (27 electores), Pennsylvania (21), Ohio (20), Wisconsin (10), Minnesota (10), Colorado (9) y otros menores.
Este aspecto podría favorecer a Bush por encima de lo que indiquen las encuestas realizadas a nivel nacional debido a la sobrerrepresentación que los estados menos poblados tienen en el Colegio, muchos de los cuales son de fuerte tendencia republicana. Como muestra cabe recordar que en los próximos comicios, Colegio Electoral mediante, cada voto de un estado pequeño como Wyoming vale igual que 24,5 de California, el más poblado y rico de la Unión.
Dejá tu comentario