Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El juicio al dictador Saddam Hussein se reanudó ayer en Bagdad pero, tras nuevas acusaciones del mandatario derrocado contra el tribunal y la deserción de varios abogados de la defensa por «razones de seguridad», fue postergado para el 5 de diciembre.
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El ex presidente, que se presentó con un Corán en la mano, volvió a acusar sin miramientos al presidente del Alto Tribunal Penal iraquí, el juez kurdo Rizkar Amin. Se quejó violentamente de haber sido maltratado por sus guardias estadounidenses, que le confiscaron sus notas y su lapicera antes de entrar en la sala de audiencias. Pidió al presidente del tribunal que ordenara a «estos extranjeros criminales y conquistadores» que cambien de conducta hacia él.
Una vez ubicado Hussein en la sala, se dio inicio a la segunda instancia del proceso con el testimonio en video (no presencial) de Wahad Ismail al Sheij, un ex oficial de alto rango de su depuesto régimen.
Al Sheij acusó al hermanastro del dictador, Barzan Ibrahim, de ser la figura clave en la represión de la aldea de Dujail en 1982, tras el fallido intento de asesinato del ex presidente. No obstante, dijo no haber sido testigo de torturas ni haber visto a nadie morir a causa de los malos tratos.
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