1 de septiembre 2006 - 00:00

Raúl Castro endurece el régimen con nombramiento

Ramiro Valdés junto a Fidel Castro, en una foto de archivo. El nombramiento del primero,un cuadro duro del régimen cubano, puede haber sido una imposición del propio Fidel paragalvanizar la dictadura.
Ramiro Valdés junto a Fidel Castro, en una foto de archivo. El nombramiento del primero, un cuadro duro del régimen cubano, puede haber sido una imposición del propio Fidel para galvanizar la dictadura.
La Habana (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno interino de Raúl Castro, que cumplió ayer un mes, ejecutó en coincidencia con la fecha su primer cambio de gabinete devolviendo rango ministerial al «histórico» comandante Ramiro Valdés, señalado por sectores de la oposición como uno de los «duros» de la revolución, con el objetivo de establecer una dictadura de unidad.

El Consejo de Estado, a cargo de Raúl tras la cesión temporal el 31 de julio de Fidel Castro debido a una cirugía intestinal, acordó «promover al comandante de la revolución Ramiro Valdés Menéndez» como ministro de Informática y Comunicaciones en lugar de Ignacio González Plana, anunció una escueta nota oficial difundida en el diario «Granma».

La medida coincidió con el primer mes de inédito interinato de Raúl en 47 años de revolución, que transcurrió sereno pero con incertidumbre sobre el retorno de Fidel, de 80 años, cuya salud se mantiene como «secreto de Estado» por las «amenazas» de agresión de Estados Unidos.

  • Objetado

  • Valdés, de 74 años y uno de los comandantes de la revolución, se desempeñó en el pasado al frente del Ministerio del Interior cuando el organismo se creó en 1961 y hasta 1968, y volvió para un segundo período en los 80 en una tarea objetada por algunos sectores.

    «Prefiero que esté en un cargo así a que esté, por ejemplo, en lo que era el Ministerio del Interior, porque las dos veces que estuvo tuvo que ver con una etapa de mucha represión para los presos», dijo Eloy Gutiérrez Menoyo, un ex comandante de la revolución que peleó al lado de los Castro pero prontamente pasó a la oposición tras el triunfo rebelde en 1959. «Mejor que esté en una cuestión de computadoras, de comunicaciones, a que esté en una cuestión represiva», completó.

    Valdés, que acostumbra vestir uniforme verde oliva, reemplaza a González Plana, a quien «le serán asignadas otras tareas», añadió el periódico, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Hasta su designación y desde 1996 el veterano militar se desempeñó como presidente del Grupo de Electrónica «con amplia experiencia y resultados positivos en su labor», según «Granma».

    Se trata de «un individuo de total confianza lo mismo de Raúl que de Fidel», agregó Menoyo, quien no obstante consideró que lo «correcto» hubiera sido incorporar «cuadros nuevos, gente joven. No me parece bien, sino una cosa histórica, del pasado».

    Para el opositor el primer mes de provisionalidad no arrojó «cambios significativos»: «no me sorprendería que Fidel regrese, aunque lo inteligente sería que aprovechara esta disyuntiva y se diera cuenta de que ha sido un trabajador incansable que necesita el retiro», añadió en línea con otros opositores.

    Según analistas y exiliados, la designación de Valdés busca apuntalar un gobierno de «unidad nacional». Se trata de un nombramiento del que se infiere la intención del gobierno de «atraerse» a mandos no especialmente afectos a Raúl Castro para fraguar un modelo de «unidad» en el proceso de sucesión, dijo Jaime Suchlicki, profesor del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM).

  • Blindaje

    Puede ser también, agregó el especialista, que el nombramiento sea una designación «impuesta» por Fidel Castro para blindar «las filas revolucionarias y que no haya divisiones internas» ni fisuras dentro del régimen. En cualquier caso, la designación «no significa cambio alguno, sino todo lo contrario, un endurecimiento» del sistema y «no una apertura», señaló Suchlicki.

    Con el mismo diagnóstico coincidió el ex analista de la CIA, Briam Latell, quien sostuvo que el gobierno cubano busca vertebrar, con ese nombramiento, un régimen de «unidad y unificación de todos sus elementos». La premisa cubana, según Latell, consiste en «presentar un frente unido al mundo, a la administración de Bush y al exilio cubano en Miami».

    Para Ricardo Bofill, presidente del Comité Cubano pro Derechos Humanos, está muy claro que el gobierno castrista persigue articular «un balance de poder interno», ya que Valdés «fue el brazo ejecutor de Fidel Castro y su colaborador más directo». Bofill, que estuvo preso en las cárceles castristas durante 16 años, afirmó que se trata de un «gesto político para desempolvar una figura» que, si bien mantuvo una «rivalidad personal con Raúl», ésta nunca se tradujo en «discrepancias ideológicas». Valdés es «una suerte de verdugo», un hombre de «vida disoluta, un mediocre y un vago» muy preparado para «las intrigas», pero «ineficiente y pésimo administrador», agregó Bofill.
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