17 de junio 2005 - 00:00

Renunció ministro clave en el gabinete de Lula

En una apuesta fuerte para contener el escándalo de corrupción que sacude a su gobierno, el presidente Lula da Silva debió ayer prescindir de su principal ministro y operador político, José Dirceu. La decisión del mandatario brasileño, que había asegurado que cortaría «carne de su carne» de ser necesario, augura una reforma ministerial mucho más amplia y es un intento de oxigenar al gobierno en momentos en que arrecian las sospechas de que fomentó o toleró el pago de coimas a legisladores para comprar sus voluntades. Sin embargo, queda la sensación de que Lula terminó actuando bajo presión, después de que el denunciante de los sobornos, el también sospechado diputado Roberto Jefferson, exigiera la cabeza del jefe de Gabinete y advirtiera que, si éste no renunciaba, «iba a terminar convirtiendo en reo» al presidente. Una derivación importante de este desenlace provisorio es el fortalecimiento del ministro de Hacienda, Antonio Palocci. Al caer Dirceu, el ala política del gobierno pierde a su máximo referente y se ve debilitada para ir contra el plan económico ortodoxo en curso. Así, Palocci queda como indiscutido número uno del gabinete. La principal inquietud pasa ahora por evitar que la crisis política termine contaminando la marcha de la economía.

José Dirceu
José Dirceu
Brasilia (Reuters, AFP, EFE, ANSA, diarios locales) - El ministro más poderoso del gobierno de Brasil, el jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), José Dirceu, renunció ayer al cargo y se convirtió en la primera víctima de la crisis política generada por la denuncia de sobornos del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) a diputados.

Dirceu presentó su dimisión al presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, tras una reunión de gabinete de más de tres horas.

Según se informó, el cargo será ocupado interinamente por el secretario ejecutivo de la Casa Civil, Swedenberger Barbosa.

«Hoy le comuniqué al presidente que quiero regresar a la Cámara de Diputados y él aceptó mi pedido de apartarme del gobierno», dijo Dirceu en una alocución transmitida en directo por la televisión.

El funcionario renunciante, de 59 años, dijo que quiere volver a la Cámara de Diputados para luchar contra quienes quieren « interrumpir el proceso político democrático y que quieren desestabilizar al gobierno del presidente Lula».

«No me avergüenzo de nada de lo que hice en el gobierno del presidente Lula. Tengo las manos limpias, el corazón sin amargura y la mente siempre puesta en aquello por lo que siempre luché en Brasil. Salgo con la cabeza erguida del Ministerio», añadió.

Su renuncia había sido exigida por el diputado
Roberto Jefferson, quien denunció el martes ante el Congreso el soborno de legisladores por parte del PT, aunque sin presentar pruebas y preservando al presidente.

• Oxígeno

«Señor Dirceu: si usted no renuncia convertirá en reo a un hombre inocente», dijo en esa ocasión Jefferson, acusado a su vez de corrupción.

La noticia de la salida de Dirceu se conoció después del cierre de los mercados. Cuando el martes habían arreciado versiones sobre su renuncia, la Bolsa de San Pablo había reaccionado con una fuerte suba. Es que
se considera que su salida podría oxigenar al gobierno, que sufre la peor crisis desde su asunción en enero de 2003. Además, son recordadas las embestidas de Dirceu contra la política económica ortodoxa del otro gran referente del gabinete, el ministro de Hacienda Antonio Palocci, cuya posición quedaría ahora fortalecida.

La idea de Lula es que, al retomar su puesto de diputado, Dirceu pueda defenderse más activamente de las acusaciones de haber tolerado los sobornos, seguramente en un cargo importante para la articulación de una nueva coalición que permita al presidente terminar sin apremios su mandato a fin del año próximo.

Dirceu, un ex guerrillero que estuvo exiliado en Cuba durante parte de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, dijo irónicamente a los periodistas unas horas antes de la noticia:
«No soy tan importante. ¿Alguien está preocupado por mí?»

Antes de trascender la noticia, el ministro de Educación, Tarso Genro, un histórico dirigente del PT, había anunciado que Lula tenía decidida una amplia reforma de gabinete para enfrentar el escándalo, de lo que la salida de Dirceu no sería más que el comienzo.

• Deducción

«El presidente conversó conmigo y yo deduzco que él tiene un proceso de cambio más o menos listo en la cabeza, que debe hacer en los próximos días», dijo Genro a periodistas tras participar en una ceremonia en la sede del gobierno, en Brasilia. «El presidente ha dicho a sus ministros de manera clara que va a efectuar el cambio», agregó.

Analistas consideraban inexorables los cambios ministeriales debido a la necesidad del gobierno de dar una urgente respuesta a la crisis desatada por el diputado Jefferson, un polémico aliado del gobierno que acusó al PT de pagar mensualidades de unos 12.500 dólares a legisladores de dos partidos que apoyan a Lula.
Lo que busca el mandatario es, sobre todo, evitar que la crisis termine afectando la buena marcha de la economía. Según informó ayer en su sitio on line el influyente diario «Folha de Sao Paulo», la « amplia reforma de gabinete» implicará, además de a Dirceu, «el retorno a la Cámara de Diputados de los ministros Aldo Rebelo (Coordinación Política), Eduardo Campos (Ciencia y Tecnología) y Ricardo Berzoini (Trabajo)». «El regreso de los cuatro ministros a sus mandatos de diputados abrirá vacantes para realizar composiciones políticas», agregó «Folha».

En tanto, se espera que sean citados varios ministros a declarar ante el Congreso por el escándalo de las coimas. Entre ellos están Dirceu, Rebelo,
Waldrido Mares (Turismo) y Ciro Gomes (Integración Nacional), quien dijo haber estado al tanto de las denuncias antes de que fueran hechas públicas. Además, se citará a diez diputados, ya sea sospechados de haber recibido sobornos y otros que dijeron haber sido tentados con dinero para pasarse al oficialismo.

Las denuncias de corrupción en Brasil golpearon el corazón del gobierno, al PT y llegaron a afectar también los mercados financieros. Sin embargo, según un informe del IBEP, «los buenos números de la economía brasileña y el ambiente externo favorable imponen límites muy claros a la contaminación de la economía por la crisis política en curso».

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