Praga - El masivo apoyo de los checos al Tratado de Adhesión a la Unión Europea (UE) supone «el adiós definitivo a un trauma histórico», según el eufórico primer ministro checo, Vladimir Spidla. El referéndum marcó la aceptación de 77,3 por ciento de los checos contra 22,7 por ciento que votó en contra, aunque la participación apenas superó 55 por ciento de los habilitados. «Para mí personalmente hoy termina la Segunda Guerra Mundial», indicó. El referéndum fue el séptimo entre los diez países que en mayo de 2004 deberán ingresar a la Unión Europea: República Checa, Chipre, Malta, Eslovenia, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Estonia, Letonia y Lituania. Hasta ahora siete aprobaron la inclusión en la UE: Malta (52%), Hungría (83%), Eslovenia (65%), Lituania (91%), Eslovaquia (92,5%), Polonia (82%) y ahora República Checa (77,3%).
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