Rojas: "Soy la mujer más feliz del mundo"
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Las fotos del
reencuentro
entre Clara
Rojas y su
hijo Emmanuel,
difundidas
por el
sistema
estatal
colombiano
de bienestar
familiar,
causaron ayer
fuerte polémica.
Sorprendió
que
mostraran
parte del
rostro del
niño, sin
resguardar su
intimidad.
Aunque aseguró que no tenía palabras para expresar «lo que estamos viviendo», reiteró que quería compartirlo con todos, porque «nos han tenido en sus oraciones».
Pidió, con todo, comprensión a los medios de comunicación y, en general, a todo el mundo.
«Vengo de un proceso fuerte de agotamiento. Entonces quisiera pedirles que quiero estar tranquila», dijo. La mujer fue separada de su hijo por los guerrilleros ocho meses después del traumático parto.
Agregó que Emmanuel, su madre Clara Gonzálezy ella misma deben someterse a tratamientosmédicos y que, por lo tanto, necesitarán un tiempo prudencial para realizarlos.
Tras insistir que «hay mucha gente que requierela libertad, vamos a trabajar por eso», remarcó que ella y su familia necesitan descansar «unos días, unas semanas o quizás meses».
Al finalizar, Clara Rojas dijo que llevaba a «todo el mundo en el corazón» y que gracias a todos, ella y su familia están bien y con muchos deseos de vivir.
Rojas -de 44 años y secuestrada en febrero de 2002 junto con la aspirante presidencial, la colombo-francesa Ingrid Betancourt-y la ex congresista Consuelo González, de 57 años, fueron liberadas en la selva del sudeste colombiano, donde se las entregó a una comisión humanitaria de la Cruz Roja Internacional. Esta última regresó ayer desde Caracas, portando pruebas de vida de 8 rehenes más.
Las FARC entregaron a Rojas y a González como un acto de «desagravio» al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, después de que en noviembre pasado el presidente colombiano, Alvaro Uribe, cancelara su labor de mediador en busca de un canje humanitario entre rehenes y guerrilleros presos.
El no haber tenido en su poder a Emmanuel, quien había sido entregado por un allegado a la guerrilla al ICBF, imposibilitó a fin de año un primer intento de liberación de Rojas y González.
En tanto, se produjo una polémica por la difusión de las imágenes del reencuentro, ya que en ellas se ve al menor más de lo que las mismas autoridades del ICBF habían aceptado hasta ahora.
De hecho, ya había generado controversia la difusión de una fotografía de los ojos del niño que publicó la semana pasada la revista «Semana», pero las nuevas imágenes son notoriamente más fuertes.



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