6 de abril 2005 - 00:00

Roma, blindada como nunca

Roma - Roma se paralizará el viernes. La celebraciónde los solemnes funerales de Juan Pablo II será un momento sin precedentes en la capital italiana, que se prepara para recibir la mayor afluencia de peregrinos y personalidades políticas del mundo entero.

Las autoridades italianas, en colaboración con los servicios vaticanos, organizan a marcha forzada el dispositivo de recepción, así como el imponente operativo de seguridad que deberá garantizar el normal desarrollo del rito fúnebre en San Pedro.

El espacio aéreo sobre la capital quedará blindado. Un avión radar Awacs de la OTAN estará constantemente en vuelo a gran altitud, mientras los cazas de la fuerza aérea italiana estarán listos para intervenir en cualquier momento.


No sólo eso. Según la prensa italiana, también serán desplegadas baterías antiaéreas para repeler un eventual ataque terrorista aéreo. Y en caso de que la agresión se produjese con un avión pequeño como un ultraligero, ésta sería contrarrestada con helicópteros de combate HH3F.

A tres días de los funerales del papa polaco, la fuerte presencia policial y militar en las calles de Roma no pasaba ayer inadvertida. Los lugares considerados como posibles objetivos están vigilados constantemente y han sido movilizados 6.430 agentes de refuerzo, que se sumarán a los actualmente en servicio, un total de entre 10.000 y 15.000 policías. Es que no todos los días se encuentran 200 jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo en una misma ciudad a la misma hora. La lista de poderosos que estarán en Roma el viernes se alarga vertiginosamente. Ayer confirmaron su presencia George W. Bush, su padre, Condoleezza Rice, Bill Clinton, Tony Blair, Gerhard Schröder, Lech Walesa y hasta el príncipe Carlos de Inglaterra.
El mecanismo de vigilanciadebería ser el mismo que el adoptado en ocasión de otros grandes eventos celebrados en Roma, como la Cumbre OTAN-Rusia de Pratica de Mar, en 2002. Sólo que entonces había sólo 25 jefes de Estado, mientras el viernes serán 200.

«Será como un jubileo multiplicado por 10», indicaron fuentes de la Protección Civil. «Nadie sabe exactamente cuánta gente vendrá a Roma. Podría ser algo nunca visto en ninguna otra parte del mundo.»

Desde Polonia, el padre ZaccariaYablonski, uno de los responsables del santuario mariano de Czestochowa, pronosticó que podrían ser 1 millón los polacos que acudan a Roma para rendir el último homenaje a su ilustre compatriota (la TV de ese país ayer hablaba de 2 millones).

• Voluntarios

Protección Civil ya ha movilizado a 5.000 voluntarios que colaborarán con la policía y los guardias de tráfico para afrontar la emergencia. Las líneas ferroviarias regionales han sido reforzadas (las estaciones, además, permanecerán abiertas incluso de noche) y se está delineando un plan de viabilidad para el acceso a la ciudad.

La idea es saber anticipadamente cuándo y qué autobuses llegarán para evitar colas kilométricas en las autopistas de entrada a Roma. El plan de la Protección Civil prevé también desviar el gran tráfico hacia explanadas y aparcamientos antes de llegar al centro, de manera que los fieles accedan luego hasta San Pedro en transportes locales. No en vano la actividad de la policía municipal de Roma será fundamental para canalizar el tráfico, sobre todo en ocasión de los desplazamientos de las personalidades extranjeras, que se moverán con la máxima seguridad por itinerarios preestablecidos, protegidas por las fuerzas del orden. Todo el centro de la ciudad quedará cortado y excluido al tráfico privado. Las escuelas permanecerán cerradas, así como las tiendas, al menos durante las horas del sepelio.

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