Rousseff teme que las protestas cancelen la visita del Papa a Río de Janeiro
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El Papa Francisco tiene previsto visitar Río de Janeiro entre el 22 y el 28 de julio.
• El papa no modifica la agenda
El Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud católica (JMJ) informó a la agencia ANSA que la agenda del Papa, que visitará Brasil en julio, continúa inalterada pese a las protestas que conmocionan al país, mientras el gobierno investiga el accionar de delincuentes afincados en las favelas.
"Todo va a continuar de acuerdo a lo que estaba previsto, no tenemos ningún cambio que anunciar en estos momentos", dijo una portavoz del Comité Organizador de la JMJ, luego de reunirse con el arzobispo de Rio de Janeiro, Orani Joao Tempesta.
"Don Orani está al tanto de los hechos que están ocurriendo y se reúne cotidianamente con el Comité Organizador, él se
mantiene en contacto con el Vaticano", declaró la fuente.
Pese al carácter pacífico de la mayoría de las manifestaciones que se registraron el jueves por la noche en cerca de 80 municipios y que congregaron a más de un millón de personas, las protestas en algunas ciudades terminaron con incidentes violentos.
Los conflictos fueron provocados generalmente por el intento de pequeños grupos de manifestantes de invadir edificaciones públicas como el Congreso Nacional, la sede de la cancillería, la alcaldía de Río de Janeiro y la gobernación de Ceará.
La protesta por mejores servicios públicos que congregó anoche a cerca de 300.000 personas en Río de Janeiro degeneró en graves incidentes que dejaron 62 heridos, 10 detenidos y rastros de destrucción en el centro de la ciudad.
Según Carvalho, el Gobierno festeja movilizaciones que muestran la madurez de la democracia brasileña pero lamenta los actos de vandalismo registrados en algunas de las manifestaciones.
"Ver la Explanada (la planicie de Brasilia enmarcada por las principales edificaciones públicas) de esa forma, ver edificios atacados como el Palacio de Itamaraty (sede de la cancillería) y la Catedral, no podemos aceptarlo", afirmó.
Las protestas comenzaron la semana pasada en San Pablo, exclusivamente contra la subida de las tarifas de transporte público, pero ganaron otras reivindicaciones, como mayores inversiones en la salud y la educación pública, y críticas a los elevados gastos del Gobierno para organizar eventos como el Mundial de fútbol de 2014.
Pese a que una docena de alcaldías, incluyendo las de San Pablo y Río de Janeiro, ya anunciaron la reducción de los pasajes de autobús, metro y tren, los manifestantes mantuvieron sus protestas y las de ayer fueron las más numerosas hasta ahora.



