Washington (Reuters, El Mundo, ANSA, DPA) - Los organismos de inteligencia estadounidenses creen que el líder iraquí Saddam Hussein ya autorizó a sus comandantes a utilizar armas químicas y biológicas en el caso de una invasión. Por ello, el Pentágono tiene un plan para tratar de desarticular la cadena de mandos del régimen iraquí actuando sobre importantes oficiales, según informó ayer «The Washington Post».
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El periódico citó a funcionarios de defensa e inteligencia que informaron que la campaña incluye el lanzamiento de masivas cantidades de volantes y otras técnicas más sofisticadas. Según el informe, las fuentes dijeron que Saddam probablemente autorizó a sus comandantes más leales a emplazar armas químicas y biológicas en campamentos terrestres, porque sabe que EE.UU. atacaría primero sus centros de comando y comunicaciones.
En tanto, ayer se desarrolló en Viena la primera jornada de diálogos entre jefes de las comisiones de la ONU que inspeccionarán Irak y los delegados de Bagdad. Si bien aún no se acordó un plan específico, surgieron datos alentadores. Una fuente iraquí citada por la CNN dijo que Irak está dispuesto a colaborar con una nueva resolución de «compromiso» de las Naciones Unidas. Además, el jefe de los inspectores, Hans Blix, afirmó que las negociaciones «van bien encaminadas».
Los gobiernos de George W. Bush y Tony Blair presentarían mañana el propio proyecto de resolución que otorgaría siete días a Bagdad para brindar toda la documentación y pruebas requeridas, y en caso contrario, quedaría habilitada la vía militar. Ese extremo fue nuevamente rechazado por países clave como Rusia y Francia; ambos, miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Moscú, por ejemplo, sigue sin ver la necesidad de un nuevo voto de la ONU, y París insiste en que prefiere primero advertir a Bagdad de las consecuencias vinculadas con eventuales violaciones y, luego, autorizar la intervención armada. «No queremos dar carta blanca a la acción militar», escribió el ministro de Relaciones Exteriores francés, Dominique de Villepin, en el vespertino «Le Monde».
Además, Moscú criticó la serie de incursiones anglo-norteamericanas contra la defensa antiaérea iraquí, a lo que el ministro de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, replicó que «los cielos de Irak son peligrosos y constituyen la prueba del hecho de que no se puede confiar en Saddam Hussein» y denunció las «agresiones» de las fuerzas iraquíes.
• Aproximación
Por su parte, España volvió a mostrarse próximo a Washington al afirmar su ministra de Relaciones Exteriores, Ana Palacio, que el Consejo debe aprobar una resolución «muy firme» sobre Irak que plantee la amenaza del uso de la fuerza en caso de incumplimiento verificado, tras un debate informal de cancilleres europeos.
En la tarea de convencer a su propio partido -una de las misiones más difíciles para él-, el británico Blair ayer logró un paso importante al conseguir que el Congreso Laborista apruebe una intervención militar únicamente con mandato de la ONU. Aunque ello no da vía libre para una guerra, es mejor para el primer ministro británico que la opción que perdió por poco margen, que proponía rechazar cualquier intervención bajo ninguna circunstancia.
Asimismo, hoy mismo podría comenzar el debate sobre el ataque en el Senado estadounidense, según fuentes de la mayoría demócrata de esa Cámara.
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