9 de junio 2005 - 00:00

Se agrava escasez en La Paz y los precios suben 50%

Un grupo de paceños hace cola a la espera de poder conseguir alguna garrafa de gas para sus hogares. El desabastecimiento de combustibles ya es crítico en la ciudad.
Un grupo de paceños hace cola a la espera de poder conseguir alguna garrafa de gas para sus hogares. El desabastecimiento de combustibles ya es crítico en la ciudad.
La Paz (ANSA, AFP, diarios locales) - Militantes llegados de El Alto mantenían ayer el bloqueo de La Paz, mientras subas de precios de hasta 50%, la falta de combustibles y una creciente escasez de alimentos agobiaban a la ciudad.

El centro está casi paralizado. El tránsito de vehículos es mínimo y las pocas tiendas abiertas no tienen clientes. En muchas, las vidrieras están cubiertas con papeles para evitar ataques y saqueos de los militantes opositores. Ayer, en La Paz, a la escasez de alimentos que elevó los precios en algunos casos hasta en 50% y a la falta de transporte se sumó un pedido de la Alcaldía para que los vecinos se abstengan de depositar la basura en los puntos de recolección, porque los vehículos de limpieza tampoco tienen combustible.

Las comunicaciones con el interior del país siguen interrumpidas por el bloqueo de caminos que dificulta también el acceso al aeropuerto de El Alto. Al menos, se restableció el servicio de agua en el centro, que había sido suspendido el lunes a raíz de un atentado en un acueducto de las plantas de almacenamiento.

«La vida de los habitantes de La Paz se ha visto perturbada por los conflictos que, entrando en la tercera semana de protestas, además de colapsar la ciudad e incomunicar al departamento con el resto del país, comienzan a dejar desabastecidos los hogares», afirmó ayer el diario «La Razón» de La Paz.

«En los centros de abasto ya casi no se ve carne de vaca ni de pollo. En el mercado Camacho, estos productos simplemente no se venden. En el de Villa Fátima, el kilo de pollo -sólo queda el que llega de los Yungas- está a 14 bolivianos (8 bolivianos = 1 dólar), mientras que antes de las protestas se mantenía en 9 bolivianos. La carne de vaca, que hace dos semanas se vendía, en el mismo lugar, a sólo 22 bolivianos, ahora se oferta a 30 y 33», añadió el rotativo.

«Sin gas qué vamos a cocinar pues», se quejaba Marta González, quien deambulaba por las tiendas de la zona de Villa El Carmen intentando, infructuosamente, hallar una garrafa de gas que en algunas tiendas se vendían en 50 bolivianos», contó la prensa local.

«La más atareada de la zona era una cholita que, asentada en una esquina de la Plaza del Maestro, vendió varios litros de nafta en botellas de plástico, a 7 bolivianos el litro. El preciado producto de estos días se agotó en dos horas», retrató «La Razón».

El mismo medio añadió que el desabastecimiento de nafta y gasoil, sumado al paro de los choferes de La Paz, « obligó a las personas a trasladarse a pie hasta sus fuentes de trabajo, hecho que provocó que en varias empresas privadas se trabaje en horario continuo».

A todo ello, «las
escasas movilidades públicas que transitaron por La Paz aprovecharon la situación para subir sus precios. Desesperada, la gente se peleaba por ingresar a los vehículos, sin importar el precio».

Ante la situación, el ministro de Hidrocarburos,
Guillermo Torres, declaró que inició conversaciones con dirigentes de El Alto para que la población paceña pueda abastecerse de combustible.

A su vez, el prefecto de La Paz,
Nicolás Quenta, y el alcalde paceño, Juan del Granado, se encontraban ayer en gestiones con los dirigentes y vecinos alteños para permitir el ingreso de alimentos.

Del Granado señaló que los mercados de La Paz sólo podrán abastecer a los habitantes de la ciudad por cinco días más
. En tanto, el renunciante presidente Carlos Mesa dijo el martes a la noche por televisión que apela «al sentido de solidaridad del pueblo de El Alto. Apelo a su sentido de humanidad con el vecino, para que suspenda este bloqueo que está perjudicando, como siempre, a los más pobres».

Mesa recordó que en octubre de 2003 se envió al ejército a levantar el bloqueo en la planta de almacenamiento de combustibles y que en el operativo murieron 23 personas. «Me
quieren obligar a matar y no lo voy a hacer», dijo.

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