Se agrava escasez en La Paz y los precios suben 50%
-
Reabre el estrecho de Ormuz y se reactiva la ruta clave del petróleo
-
Trump: "EEUU colaborará con Irán para desenterrar y eliminar restos nucleares"
Un grupo de paceños hace cola a la espera de poder conseguir alguna garrafa de gas para sus hogares. El desabastecimiento de combustibles ya es crítico en la ciudad.
«La más atareada de la zona era una cholita que, asentada en una esquina de la Plaza del Maestro, vendió varios litros de nafta en botellas de plástico, a 7 bolivianos el litro. El preciado producto de estos días se agotó en dos horas», retrató «La Razón».
El mismo medio añadió que el desabastecimiento de nafta y gasoil, sumado al paro de los choferes de La Paz, « obligó a las personas a trasladarse a pie hasta sus fuentes de trabajo, hecho que provocó que en varias empresas privadas se trabaje en horario continuo».
A todo ello, «las escasas movilidades públicas que transitaron por La Paz aprovecharon la situación para subir sus precios. Desesperada, la gente se peleaba por ingresar a los vehículos, sin importar el precio».
Ante la situación, el ministro de Hidrocarburos, Guillermo Torres, declaró que inició conversaciones con dirigentes de El Alto para que la población paceña pueda abastecerse de combustible.
A su vez, el prefecto de La Paz, Nicolás Quenta, y el alcalde paceño, Juan del Granado, se encontraban ayer en gestiones con los dirigentes y vecinos alteños para permitir el ingreso de alimentos.
Del Granado señaló que los mercados de La Paz sólo podrán abastecer a los habitantes de la ciudad por cinco días más. En tanto, el renunciante presidente Carlos Mesa dijo el martes a la noche por televisión que apela «al sentido de solidaridad del pueblo de El Alto. Apelo a su sentido de humanidad con el vecino, para que suspenda este bloqueo que está perjudicando, como siempre, a los más pobres».
Mesa recordó que en octubre de 2003 se envió al ejército a levantar el bloqueo en la planta de almacenamiento de combustibles y que en el operativo murieron 23 personas. «Me quieren obligar a matar y no lo voy a hacer», dijo.




Dejá tu comentario