16 de marzo 2004 - 00:00

Se aleja España de EEUU

Zapatero ya rompió con Bush y Blair. Pero gobernará sin la izquierda dura. Si no hay intervención de la ONU, el 30 de junio retira sus tropas de Irak. Socialistas quieren una "gran Europa". Ayer se derrumbaron los mercados en el mundo por temor a otro atentado.

En sus primeras declaraciones tras el triunfo del domingo, el líder socialista español José Luis Rodríguez Zapatero arremetió contra la política externa de George Bush y prometió gobernar con un europeísmo a ultranza.
En sus primeras declaraciones tras el triunfo del domingo, el líder socialista español José Luis Rodríguez Zapatero arremetió contra la política externa de George Bush y prometió gobernar con un europeísmo a ultranza.
Madrid (ANSA, EFE, AFP, Reuters, ASN, La Vanguardia) - «Tendrán que hacer la autocrítica por organizar una guerra con mentiras.» Con estas palabras, alejadas del lenguaje diplomático, el futuro jefe del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero confrontó de modo directo con George W. Bush y Tony Blair, pese a que ambos se precipitaron a felicitarlo por el triunfo del domingo.

El líder del PSOE ratificó también que antes del 30 de junio las tropas españolas retornarán a su país si la ONU no se hace cargo de la transición iraquí, opción resistida por EE.UU.

• Reflexión

«Bush y Blair tendrán que hacer la reflexión y la autocrítica para que nunca más se hagan las cosas así. No se puede bombardear un pueblo por si acaso, bombardear un país por si acaso; no se pueden organizar guerras con mentiras», dijo Zapatero a la radio «Cadena Ser».

El futuro presidente de gobierno, cuyo triunfo provocó reacciones en toda Europa e incluso EE.UU., dijo que «las tropas españolas en Irak regresarán antes del 30 de junio, siempre que no haya un cambio en virtud del cual la ONU se haga cargo de la situación y los ocupantes cedan la dirección política». Zapatero ratificó una política claramente «europeísta», lo que permite avizorar posturas más comunescon el gobierno francés, tradicional aliado externo de España excepto durante el gobierno de Aznar.

España tiene desplegados en Irak 1.300 soldados (menos de 1 por ciento de las fuerzas de ocupación en el país) en la brigada hispano-centroamericana Plus Ultra, con una actividad definida como «crucial» por voceros del Pentágono. Al grupo español se suman otros 1.100 soldados de El Salvador, República Dominicana, Honduras y Nicaragua, con base en la ciudad de Diwaniya, al sur de Bagdad. Los países centroamericanos adelantaron que a su vez deberán replantearse su permanencia en Irak ante el retorno del contingente español.

El envío de las tropas a Irak fue aprobado por el gobierno el 11 de julio pasado, en el marco de la irrestricta adhesión de José María Aznar al gobierno de George W. Bush. Zapatero insistió en que «la intervención militar fue un error político para el orden internacional, la búsqueda de cooperación y para la defensa de la ONU». «Discrepé de aquella intervención militar, dividía más que unía. No tenía razones. El tiempo ha puesto de manifiesto que los argumentos no tenían credibilidad», subrayó.

Gran Bretaña polemizó abiertamente con Zapatero al defender como «justa» la intervención en Irak. «Mostrarse opuesto a la guerra en Irak no hace a nadie estar más seguro», argumentó
Jack Straw ante la cadena pública BBC.

Straw aseveró que «Gran Bretaña no está más expuesta a ataques terroristas internacionales por haber atacado a Irak» y recalcó que la decisión de su país y de Estados Unidos de desatar la guerra «fue justa». Blair, aliado cercano de Aznar, dijo a través de su vocero que «el pueblo español ha tomado su decisión en las urnas y la respetamos».

• Salutaciones

Por el contrario, los jefes de gobierno de Francia y Alemania, opuestos a la guerra, saludaron el triunfo socialista. El presidente francés, Jacques Chirac, que lideró a los países que se opusieron a la guerra contra Irak, felicitó « vivamente» a Zapatero por su victoria y auspició una intensificación en la lucha común contra el terrorismo y una asociación bilateral «al servicio de una Europa más fuerte, más segura y más eficaz».

El jefe del gobierno alemán, el socialdemócrata Gerhard Schröder, también felicitó a Zapatero por su victoria electoral, y subrayó la «estrecha amistad» que une a ambos países.

La izquierda partidaria reaccionó con euforia.
«Zapatero lleva a España un liderazgo maduro», opinó el presidente de los socialistas europeos, Robin Cook, y destacó que el compromiso de los socialistas «a favor de un proceso pacífico y democrático es uno de los muros que divide a Europa del terrorismo». El líder de la Democracia de Izquierda italiana, Piero Fassino, definió el triunfo de Zapatero como «un resultado extraordinario que permite a la izquierda democrática volver a gobernar un país de importancia decisiva para Europa». François Hollande, secretario del Partido Socialista francés y actualmente principal fuerza de oposición en el país, declaró que «el pueblo español afirmó la exigencia de verdad, transparencia y respeto». Para Hollande, Aznar fue castigado «por haber dado la impresión de haberse alejado de estos principios».

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