13 de marzo 2003 - 00:00

Serbia: asesinaron al primer ministro

Las fuerzas de seguridad llegaron minutos después de que el primer ministro serbio, Zoran Djindjic, recibiera tres balazos. Testigos dijeron que los asesinos fugaron en autos BMW y Mercedes-Benz y que las heridas en el cuerpo de Djindjic «eran enormes».
Las fuerzas de seguridad llegaron minutos después de que el primer ministro serbio, Zoran Djindjic, recibiera tres balazos. Testigos dijeron que los asesinos fugaron en autos BMW y Mercedes-Benz y que las heridas en el cuerpo de Djindjic «eran enormes».
Belgrado (ANSA, AFP) - El primer ministro de Serbia, Zoran Djindjic, un artífice de la caída del ex presidente Slobodan Milosevic, fue asesinado ayer a balazos cuando salía de su automóvil frente al edificio de gobierno de Belgrado, en un atentado que reavivó la tensión en los Balcanes y que, según las primeras conjeturas, fue obra de mafias delictivas de Belgrado.

Djindjic, que había lanzado un plan para terminar con «las mafias locales» comandadas por ex miembros del ejército y los servicios de inteligencia, fue baleado a las 12.45 locales con dos disparos, uno en el tórax y otro en el estómago, por tres desconocidos que lo atacaron con un fusil de alta precisión y grueso calibre desde una calle paralela al edificio de gobierno. Hace tres semanas había tenido un atentado fallido cuando se dirigía al aeropuerto de la capital.

El de ayer se trató del primer asesinato de un jefe de gobierno de un país de Europa desde el crimen del primer ministro sueco Olof Palme, ocurrido en Estocolmo en 1986.

• Estado de emergencia

Djindjic, que tenía 50 años, fue llevado inmediatamente al Centro de Emergencias, donde murió cuando los médicos intentaban operarlo. La víctima había sido en 2000 uno de los principales opositores que derrocó en elecciones al presidente de la entonces FederaciónYugoslava, Milosevic, y había impulsado su extradición a la Corte Penal de La Haya.

Tras el asesinato de Djindjic, el gobierno declaró el estado de emergencia, anunció la titular del Parlamento, Natasa Micic, quien desde ayer es la presidenta interina del país. Tras el fracaso por la falta de afluencia de votantes en las elecciones presidenciales de diciembre, y luego del atentado de ayer, Serbia quedó descabezada, sin presidente ni primer ministro. El 5 de enero venció el mandato presidencial de Milan Milutinovic, un delfín de Milosevic.

El aeropuerto de Belgrado fue cerrado durante varias horas, mientras que el centro de la ciudad fue bloqueado por la policía, que instaló puestos de control en todos los puentes.

Fuentes de la policía confirmaron que detuvieron a tres sospechosos, vinculados supuestamente al asesinato del primer ministro.

En el marco de la trágica historia de los Balcanes tras las guerras de la década del '90, el 4 de febrero pasado nació la Unión de Serbia y Montenegro, un nuevo nombre para la extinta Federación Yugoslava. «Es terrible el hecho de que haya pasado lo que pasó», comentó
Vojislav Kustunica, el gran rival político del primer ministro en las fracasadas elecciones presidenciales. «Djindjic y yo tuvimos divergencias, pero lo único importante es que yo condeno el terrorismo», dijo. El primer ministro de la vecina Montenegro, Milo Djukanovic, cercano a Djindjic, consideró que el hecho «demuestra cómo se resisten a morir los residuos del pasado régimen» de Milosevic.

Djindjic tenía muchos enemigos, como casi todos los políticos serbios, varios de ellos dentro de su propio partido, el Democrático (DS).

El presidente estadounidense
George W. Bush transmitió el pésame a Serbia y destacó el papel desempeñado por Djindjic en «el establecimiento de la democracia en Serbia» y «en los esfuerzos por llevar a Slobodan Milosevic ante la Justicia».

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