21 de noviembre 2005 - 00:00

Sharon arma nuevo partido para pelear por su reelección

Ariel Sharon
Ariel Sharon
Jerusalén (AFP, ANSA, EFE) - El primer ministro israelí, Ariel Sharon, decidió abandonar su partido, el Likud (derecha), y lo anunciaría hoy, informó anoche la radio militar israelí. El jefe de gobierno formaría un nuevo partido político y se presentaría nuevamente a elecciones, según una versión que se daba por confirmada en Israel.

Tal como estaba previsto, Sharon, a los 77 años el político más popular de Israel según los sondeos, pedirá hoy la disolución del Parlamento y convocará a elecciones anticipadas.

De esta manera, el primer ministro, que sufrió duros embates del influyente sector más radicalizado del Likud a raíz del plan de levantamiento de los enclaves en Gaza, encontraría una salida tras la decisión del Partido Laborista de retirar a sus ministros del gobierno.

La televisión pública israelí dio la misma información y estimó que Sharon podría contar con el apoyo de una quincena de diputados, la mayoría del propio Likud, para que integren esta nueva formación bajo su dirección que tendría una orientación de centroderecha. El Likud quedaría entonces bajo la órbita del sector más radicalizado del partido que dirige el ex premier Benjamin Netanyahu, cuyo sector boicoteó el retiro de las colonias en Gaza e incluso propicia la creación de más asentamientos también en Cisjordania.

• Programa laborista

El Partido Laborista, con la asunción del izquierdista Amir Peretz, decidió abandonar el gabinete de Sharon y poner fin a una cohabitación de diez meses con el Likud.

El nuevo número uno laborista y jefe de la central sindical Histadrut anunció ayer por primera vez las grandes líneas de su programa político.

Peretz se declaró por una retirada de los territorios palestinos ocupados y un acuerdo de paz que «preserve los intereses de los dos pueblos», incluida la creación de un Estado palestino.

«Tenemos que salir de las arenas movedizas que suponen los territorios palestinos», declaró Peretz, que añadió que esta retirada es «una necesidad nacional de primer plano» para Israel.
Aun así, el nuevo líder laborista reafirmó la posición tradicional de su partido contra una retirada del Jerusalén Este anexionado y proclamó que un «Jerusalén unificado» debía mantenerse bajo soberanía israelí, al tiempo que rechazaba cualquier reconocimiento por parte de Israel al derecho de retorno para los refugiados palestinos de 1948.

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