Siria: cruento atentado en Damasco deja al menos 39 muertos
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El canal estatal habló también de una segunda explosión, por otro suicida que se hizo volar, en la zona de Al Rabwah, en el noroeste de la capital, sobre el valle del Wadi Barada que recientemente fue objeto de duros combates por el control de la provisión de agua a la urbe, cerca de la ruta que une Damasco y Beirut.
Ni la TV estatal ni SANA dieron cifras de muertos y heridos en este ataque, pero dijeron que la mayoría de las víctimas eran mujeres y niños.
El ministro del Interior, general Mohammad Chaar, dijo que ese atentado tuvo por blanco a civiles que estaban en un restaurante, pero no dio más detalles.
Los atentados llegan en el sexto aniversario del inicio de las manifestaciones de 2011 contra el presidente Bashar Al Assad, que culminaron en el conflicto que desangra al país árabe, que ya dejó más de 320.000 muertos y 12 millones de refugiados y desplazados.
Además, los ataques se producen después de que el sábado pasado decenas de personas murieran en Damasco, la mayoría peregrinos procedentes de Irak, en un atentado cerca de un cementerio que alberga mausoleos de religiosos venerados por esta rama del islam en el centro histórico de la capital.
El ataque del sábado fue reivindicado por Fateh al Sham, filial siria de Al Qaeda, y los medios estatales sirios cifraron en 40 los muertos y en 120 los heridos, aunque activistas informaron de por lo menos 76 fallecidos.
Damasco había experimentado una relativa calma desde el alto el fuego que, con la mediación de Rusia y Turquía, acordaron el pasado 30 de diciembre el gobierno de Al Assad y algunas de las milicias rebeldes que componen el amplio y heterogéneo arco de combatientes.
Los ataques de hoy no sólo ensangrentaron el comienzo del séptimo año del conflicto sino que amenazan además con torpedear el proceso de diálogo abierto en las últimas semanas entre el gobierno y las principales milicias y partidos de la oposición para intentar poner fin al conflicto.
Solo un grupo rebelde, el Ejército Libre Sirio, patrocinado por Turquía, acudió a la ronda de conversaciones sobre el alto el fuego en Astaná, la capital de Kazajstán, que comenzó ayer bajo la tutela de Rusia e Irán, aliados de Damasco, por un lado, y de Turquía, que respalda a los grupos rebeldes, por otro.
El encuentro, marcado por el boicot de las facciones armadas insurgentes, terminó hoy sin alcanzar su declarada meta de lograr un acuerdo que consolide el alto el fuego que rige en el país árabe.
El apuntalamiento de la tregua es esencial para el éxito de una ronda de negociaciones de paz que auspicia la ONU en Ginebra y que tiene un objetivo más amplio de conseguir una salida pacífica al conflicto a través de una transición política, la redacción de una nueva Constitución y la celebración de elecciones.
Aunque el Ministerio de Exteriores del anfitrión Kazajistán anunció por la mañana que los líderes de algunos grupos armados tenían intención de viajar a Astaná, los tres países garantes de la tregua -Rusia, Turquía e Irán- decidieron dar por terminada la cita sin esperar su llegada.
Sin embargo, dejaron en la capital kazaja a miembros de menor rango de sus delegaciones para que puedan reunirse mañana con los opositores, siempre que éstos no cancelen el viaje.
"Hay fuerzas que no sólo quieren torpedear los procesos de Astaná y Ginebra, sino que desean impedir cualquier posibilidad de diálogo. Hay fuerzas que apuestan por la vía militar para resolver el conflicto sirio", denunció el jefe de la delegación rusa en las negociaciones, Alexandr Lavrentiev.
Bashar Jafaari, al frente de la delegación enviada por el gobierno de Damasco, acusó directamente a Turquía de "poner trabas" a las negociaciones y exigió que Ankara "responda como país garante" del alto el fuego por la ausencia de la oposición.
El mediador de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, convocó también el próximo día 23 a ambas partes a reanudar las negociaciones de paz de Ginebra después de haber logrado pactar el pasado día 2 la agenda para una salida política a seis años de guerra.
El conflicto en el que está sumido actualmente el país árabe muestra un balance desgarrador: entre 320.000 y 450.000 personas muertas, 1,5 millones heridos, el 50% de las infraestructuras del país hecha añicos y cinco millones de sirios obligados a huir de su país mientras que entre seis y ocho millones de ciudadanos abandonado sus hogares.
La oposición siria está integrada por un amplio y fragmentado arco de milicias rebeldes que incluyen desde el laico Ejército Libre Sirio (considerado "moderado" por Estados Unidos, que lo apoya y financia) hasta Fateh Al Sham, pasando por la milicia radical Estado Islámico (EI), grupos extremistas que están excluidos de la tregua.




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