Alemania tiene un sistema electoral mixto y complejo, que combina la representación en el Parlamento (Bundestag) a través de las listas sábana de los partidos políticos, con la elección de diputados por distritos locales. En esta oportunidad, el voto por circunscripción fue decisivo para la ajustada victoria de la coalición rojiverde, así como para que los ex comunistas del Este conservaran al parecer algún escaño en medio de su debacle, aunque no formarán grupo parlamentario.
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Cada elector tiene dos votos. Uno por personalidad, a quien se le otorga un mandato directo, y otro por lista partidaria, pudiendo ser ambos sufragios para distintos partidos. En el primer caso, la elección es por mayoría simple en cada uno de los 299 distritos, mientras que en el segundo, la representación para elegir a los otros 299 diputados es proporcional de acuerdo con los votos obtenidos por cada formación política y corresponde a regiones electorales (en este caso, 75), divididas con un número similar de electores.
Existe una cláusula que fija en 5 por ciento el mínimo necesario para acceder a la Cámara en cuanto a la representación proporcional. Si un partido no lo consigue, se le exige que al menos haya ganado en tres de los 299 distritos uninominales. A ello tampoco habrían llegado en esta oportunidad los ex comunistas del ex Partido Socialista Unificado, actual Partido Socialista Democrático poscaída del Muro. Sólo conservan su fortaleza en los suburbios orientales de Berlín, ya que en la general se quedaron con cerca de 4 por ciento de los votos emitidos y en Alemania oriental con 17%.
Pero las complejidades no terminan ahí. El voto proporcional se determina multiplicando el número de votos de la agrupación por el número total de escaños y dividiendo luego ese resultado por el número total de votos válidos de partidos que superaron el piso de 5 por ciento. De allí, se extraen los números absolutos para otorgar las bancas.
Para determinar qué número final de escaños corresponde a cada partido, se resta de los resultados proporcionales el número de mandatos directos obtenidos por cada agrupación.
Puede darse el caso de que el número de mandatos directos obtenidos por un partido en un estado federal sea mayor que el número de escaños que le corresponden a la lista regional en el Parlamento. En ese caso, el número total de diputados del Parlamento es flexible y se aumenta para darles cabida a los diputados elegidos directamente que no entrarían en el Bundestag por proporcionalidad.
Estos mandatos adicionales distorsionan en mayor o en menor grado la composición del Parlamento y, en un caso como el de estas elecciones tan apretadas, puede llegarse al extremo de que sean ellos los que decidan la mayoría parlamentaria.
Ahora se elevaría de 598 a 607 el número de legisladores, margen que benefició a ecologistas y socialdemócratas.
El SPD de Gerhard Schröder puede haberse beneficiado de la consigna que el ministro de Exteriores, el verde Joschka Fischer, dio a sus seguidores de otorgar el voto directo a un candidato socialdemócrata y el segundo a la lista verde para mantener la coalición de gobierno.
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