4 de julio 2002 - 00:00

Sorprende negligencia en el choque de aviones

Ginebra (Reuters, AFP) - Las críticas arrecian sobre la empresa suiza Skyguide, que controla el espacio aéreo alemán en donde se produjo la colisión de aviones el lunes por la noche. Ayer se precisó que el sistema automático que alerta si dos aviones van a converger en un punto estaba desconectado por mantenimiento y que uno de los dos empleados que deben vigilar el movimiento aéreo se había ausentado por un momento de la sala de control.

«El sistema no estaba funcionando en ese momento por mantenimiento», explicó Roger Gaberelle, un portavoz de Skyguide, y argumentó que esa tarea se hace de noche por menor tránsito, al tiempo que otras fuentes de la empresa admitieron que no se cumplió con todas las normas de seguridad.

El accidente se cobró la vida de 71 personas, 52 de ellos niños rusos que iban de vacaciones a Salou, España. Sólo fueron rescatados 28 cadáveres dada la dispersión de los cuerpos sobre la zona del lago Constanza, un lugar paradisíaco del sur de Alemania.

Las cajas negras del avión ruso Tupolev de la empresa Bashkirian Airlines con rumbo a Barcelona y de la nave Boeing 757 de la empresa DHL hacia Bérgamo fueron encontradas y están en proceso de desciframiento, lo que prácticamente dilucidará las causas del accidente.

«El controlador reaccionó 50 segundos antes de que las dos rutas aéreas se cruzaran. Probablemente el sistema automático no lo hubiera advertido con más tiempo», se excusó Gaberelle.
Sin embargo, se supo que cinco minutos transcurrieron entre la entrada del Tupolev en la zona de control aéreo suiza y su colisión con el Boeing de carga a las 23.36 horas, es decir, más de cuatro minutos fueron presuntamente inutilizados.

Ambos aparatos volaban a 10.800 metros cuando surgió el peligro de que las dos aeronaves podían cruzarse.

Según un portavoz de Skyguide, en el momento en que fue dada el alerta, la distancia horizontal entre los dos aviones era de más de nueve kilómetros, o sea más de la distancia reglamentaria que debe observarse de 3,2 kilómetros.

Desde su puesto en la torre de control del aeropuerto de Zurich-Kloten, el controlador suizo dio al Tupolev la primera orden de perder altura sólo 50 segundos antes del accidente.

El piloto ruso, según Skyguide, no reaccionó en absoluto a esa orden del controlador aéreo suizo y sólo obedeció a la segunda orden, hecha «insistentemente», y por lo tanto inició su descenso demasiado tarde. Según la agencia rusa RIA-Novosti, un primer examen de una caja negra del Tupolev mostraría que el piloto obedeció a los 25 segundos. «La tripulación cumplió íntegramente todas las órdenes de los controladores aéreos suizos», refutó el director general de Bashkirian Airlines,
Nikolai Odegov.

Mientras el Tupolev empezaba a bajar, «el piloto del Boeing de carga anunciaba que su sistema automático de prevención de colisiones en vuelo (TCAS) le advertía que se acercaba el otro aparato y que le ordenaba una maniobra para evitar una colisión (descenso), lo que según Skyguide inició «de inmediato». Ambas maniobras fueron fatalmente coincidentes a 10.590 metros de altura.

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