Jerusalén (AFP) - Una semana después de sufrir una grave hemorragia cerebral que lo dejó a las puertas de la muerte, el primer ministro israelí Ariel Sharon seguía despertando lentamente del coma ayer y ya movía sus dos manos y pies, una evolución que sorprendió a los médicos más optimistas.
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Incluso, habría reaccionado ante un comentario de su hijo Guilad.
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