La Paz - Una promesa de creación de una «nueva república» en Bolivia acrecentó el fin de semana la tensión que precede a un referendo de autonomía en el rico departamento de Santa Cruz, el mayor desafío al gobierno izquierdista del presidente indígena Evo Morales.
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El prefecto de Santa Cruz y uno de los líderes de la oposición conservadora, Rubén Costas, dijo que el nuevo país «no centralista» nacería a partir de un estatuto de autonomía de ese distrito, que será sometido a referendo el 4 de mayo, en la primera de cuatro consultas regionales de autogobierno. El anuncio de Costas provocó una ola de protestas de sectores afines al gobierno, que aseguró previamente que no usaría la fuerza para impedir la consulta cruceña, a la que calificó como ilegal, separatista y parte de una conspiración.
Desafiante, el prefecto y sus colaboradores reiteraron que el referendo se realizará pese a su aislamiento internacional, el sábado en una resolución de la OEA que pidió un diálogo urgente en Bolivia (ver aparte), y declararon que estaban dispuestos a ir a la cárcel.
El gobierno, el Congreso y la Corte Electoral anunciaron reiteradamente que el referendo no tendrá efecto legal porque la actual Constitución no reconoce autonomías, pero líderes de cuatro de los nueve departamentos (provincias) rompieron el pacto. Argumentaron para ello que el oficialismo pretende imponer una nueva carta magna sin consenso que llevaría las autonomías no sólo hasta los departamentos, como la oposición pretende, sino hasta las provincias y los pueblos indígenas.
Líderes de Santa Cruz mencionaron varias veces en el último mes su propósito de desconocer leyes nacionales después del referendo, pero el anuncio del prefecto Costas fue la primera referencia directa a una «segunda república».
«El gobierno está desesperado porque nace una nueva república, una segunda república no centralista sino a partir de las regiones este 4 de mayo», afirmó el prefecto, citado por la agencia estatal de noticias «ABI». «Se viene el efecto dominó, después de Santa Cruz estarán Beni, Pando y Tarija... Si tiene que ir alguien a la cárcel yo soy el que tiene que ir adelante porque al fin y al cabo estoy 'liderando' todo este proceso y voy a ir feliz», dijo.
El viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales y uno de los principales colaboradores de Morales, Sacha Llorenti, emplazó a Costas a aclarar sus dichos. «Todos los bolivianos estamos alarmados, creemos que se demuestra la verdadera intencionalidad de esos estatutos que pretenden aprobar en el acto del 4 de mayo para crear una segunda república en un afán divisionista», dijo.
«Esto sí es sedición», denunció a «ABI» el vicepresidente de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano ( CIDOB), Pedro Nuni, llamando a sus afiliados a no votar en el referendo.
Otra organización indígena, la Coordinadora de los Pueblos Etnicos de Santa Cruz (CPESC), sostuvo que «ahora se conoce la intención de las logias de no compartir sus recursos y de impulsar una autonomía separatista», dijo.
Media docena de pueblos indígenas cruceños afiliados a la CIDBO y la CPESC declararon su propia autonomía y anunciaron que no participarán en el referendo.
Anuncios similares fueron hechos por organizaciones de colonizadores, mayormente migrantes aimaras y quechuas, y líderes cívicos de al menos dos de las 14 provincias de Santa Cruz.
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