Tras los atentados, Bélgica detuvo a otros cuatro sospechosos
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Durante homenajes a las víctimas, manifestantes de ultraderecha protestaron contra los ataques y se enfrentaron con la policía.
La Policía italiana detuvo este domingo a un argelino en Sorrento, en el sur del país, sobre el que pesaba una orden de captura emitida por las autoridades belgas.
Según la Fiscalía belga, el africano pertenecería a una red de falsificadores de documentos que ayudaron a los atacantes del EI para poder atacar en París y Bruselas en los últimos meses.
La Policía italiana informó en un comunicado, que el detenido es Djamal Eddine Ouali, un hombre de 40 años, y que fue detenido delante de la Iglesia de la localidad de Bellizzi, en la provincia de Salerno.
Además, el diario dominical alemán Welt am Sonntag informó las fuerzas de seguridad de varios países europeos buscan intensamente a ocho presuntos cómplices, en su mayoría franceses o belgas, de los cinco atacantes que hicieron explotar tres bombas en el centro de Bruselas.
Las autoridades belgas creen que los presuntos cómplices ya salieron de su país e intentarían cruzar Europa para llegar hasta Siria, país en guerra en el que el EI tiene una de sus principales bases.
Según este medio, el islamista que murió en un enfrentamiento con la policía belga en el distrito capitalino de Forest esta semana, el argelino Mohamed Belkaid, sería el cerebro de la célula europea del EI.
Belkaid, sostuvo el medio citando fuentes de inteligencia alemana, había coordinado junto con Najim Laachraoui, uno de los dos hombres que se inmoló en el aeropuerto internacional de Bruselas, tanto los comandos que protagonizaron una ola de atentados en París en noviembre pasado, como los que sacudieron Bélgica.
Asimismo, pese a la prohibición de manifestar en el "memorial" en el centro de Bruselas en honor a las víctimas por los atentados de la semana pasada, cerca de 500 "hooligan" vestidos de negro de la extrema derecha belga ocuparon el lugar, en un claro desafío a las fuerzas de seguridad.
El lugar elegido para manifestarse fue la Plaza de la Bolsa, pleno centro histórico de Bruselas.
El grupo de casi 500 "hooligan" había llegado a Bruselas desde la ciudad de Vilvorde, precisamente para protestar contra el terrorismo, pese a la prohibición de las autoridades de organizar una Marcha contra el miedo".
Muchos estaban ebrios y gritaban "hooligan belgas, estamos en casa". La policía cerró los accesos a la plaza y luego de muchos forcejeos dispersó a los manifestantes: para lograrlo intervino con hidrantes de agua logrando así dispersar a los manifestantes, muchos de los cuales reaccionaron a su vez lanzando piedras, botellas y otros objetos.
Los violentos que llegaron a la plaza son sobre todo extremistas de derecha, procedentes de Vilvorde y de la ciudad portuaria de Amberes. Algunos de ellos hicieron el saludo fascista y estaban encapuchados o tenían pasamontañas.
Una vez expulsados de la plaza las fuerzas de seguridad detuvieron a diez de ellos.
El premier belga, Charles Michel, pidió "respeto en un momento de dolor para todo el país, es totalmente inapropiado que manifestantes rompan el período de recogimiento en la Plaza de la Bolsa. La gente se reúne para hallar consuelo, condeno firmemente todo exceso".
"Estamos haciendo todo lo posible para enviarlos de vuelta a sus casas, al mismo tiempo pedimos a todos que mantengan la sangre fría y permanezcan calmos para que la policía pueda hacer su trabajo", concluyó.
Por su parte el alcalde de la capital, Yvan Mayeur, se manifestó "escandalizado por lo ocurrido", por estos "bribones que vienen a provocar a los habitantes de Bruselas en el lugar de homenaje a las víctimas. Ayer fuimos advertidos de su posible llegada, y constato que no se hizo nada", agregó, afirmando que estaba a la espera de "una reacción del gobierno federal".
En una Bruselas donde la tensión sigue al orden del día, la policía llevó a cabo una ráfaga de controles en diferentes ciudades y centros de Bélgica, como en Malines, Duffel, Anderlecht, refirió la fiscalía belga.
Este mismo domingo, la fiscalía anunció el encausamiento por pertenencia a un grupo terrorista de un segundo individuo, sospechoso de estar vinculado con un atentado frustrado esta semana en Francia.
El encausado es, según la justicia belga, Abderamane A. Otro hombre, Rabah N., ya fue imputado el sábado por su relación con Reda Kriket, detenido por el mismo proyecto de atentado en Francia y en cuya casa cerca de París la policía halló explosivos y armas.
Por otro lado, los investigadores siguen tratando de confirmar si el único sospechoso imputado en relación directa con los ataques yihadistas del martes, Faysal Cheffou, es -como se cree- el hombre que dejó una bomba en el aeropuerto junto a los dos kamikazes, Ibrahim El Bakraoui y Najim Laachraoui.
Estos dos suicidas, igual que el kamikaze del metro, Khalid El Bakraoui, están estrechamente vinculados a los atentados parisinos de noviembre.
Además, un ciudadano argelino, Djamal Eddine Ouali, fue detenido el sábado en la región de Salerno, en el sur de Italia, a pedido de la justicia belga, en el marco de una investigación sobre documentos falsos utilizados por los kamikazes en los ataques de París y Bruselas.




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