4 de enero 2005 - 00:00

Tras maremoto denuncian tráfico de menores en Asia

Bangkok (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - El desamparo de niños y de adolescentes, sujetos a secuestros con fines de venta y a violaciones, es la nueva cara de la tragedia que vive el sudeste asiático desde el 26 de diciembre pasado a raíz del tsunami. En este contexto, el número de muertos informado oficialmente asciende ya a 144.370, aunque algunas estimaciones no descartan que esa cifra se duplique.

La vocera de UNICEF Italia, Donata Lodi, afirmó que «existe una fuerte preocupación de que las versiones (sobre tráfico de menores) sean ciertas». Aunque «las denuncias no fueron confirmadas, se están llevando a cabo controles en cada uno de los casos señalados», agregó.

En concreto, las denuncias apuntan a que la guerrilla de Sri Lanka recluta menores huérfanos a la fuerza y que en Tailandia muchos niños que estaban en centros de derivación cuando ocurrió la catástrofe nunca llegaron a hospitales, por lo que se sospecha que habrían sido secuestrados para ser vendidos en países occidentales.

Lodi agregó que «las noticias de posibles adopciones internacionales crearon una situación de alarma en las poblaciones afectadas, sobre la hipótesis de que los niños sean retirados a las familias».

• Testimonio

La prensa de Suecia denunció que un niño sueco de 12 años, que figuraba entre los heridos del maremoto, habría sido secuestrado en un hospital tailandés. El popular diario «Expressen» publicó el testimonio de Kampongsree Somprutthana, un médico tailandés. «Kristian estaba aquí en el hospital. Se lo llevó un hombre» de aspecto europeo, dijo. El padre del niño, Dan Walker, y su abuelo, Daniel Walker, encontraron a varios testigos que reconocieron en fotografías al niño que desapareció del hospital situado cerca de Khao Lak, una de las localidades turística más afectadas de Tailandia.

Por otra parte, una agrupación femenina cingalesa denunció que violadores persiguen a las mujeres y adolescentes que sobrevivieron al terremoto en Sri Lanka, aprovechando la ausencia de vigilancia en los centros de emergencia.

«Recibimos relatos de episodios de violación, incluso colectivas, molestias sexuales y abusos psíquicos contra mujeres y adolescentes durante las operaciones de salvataje y en sus improvisados refugios»,
denunció en una declaración el grupo Women and Media Collective.

Al alerta se sumó el Vaticano. El obispo
Elio Sgreccia, nombrado ayer por el papa Juan Pablo II presidente de la Academia Pontificia de la Vida, advirtió que el «comercio de vidas humanas, que existía también antes de esta tragedia, podría agravarse también con modos de adopción ilícitos».

Mientras, en la isla indonesia de Sumatra, al oeste de Banda Aceh, la ayuda internacional aún no pudo llegar, en tanto que 400 cadáveres de turistas extranjeros ya fueron identificados. Esa cifra se multiplicaría por más de diez, de acuerdo con información suministrada por diferentes países.

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