Traspié de Bush: se postergó la votación para autorizar ataque
Otro día difícil vivió ayer George W. Bush en Naciones Unidas. Pese a los esfuerzos diplomáticos, no logró avanzar en el consenso necesario para aprobar una resolución que avale un ataque a Irak. Durante el fin de semana, se seguirá negociando para intentar el lunes -el mismo día que vence el ultimátum a Saddam Hussein- un acuerdo que hoy parece improbable. Todo esto favorece al líder iraquí, que obtendría así más plazo para cumplir con el desarme. De lo contrario, EE.UU. se vería obligado a iniciar la guerra sin consenso internacional. No pasó inadvertida ayer la decisión de desplazar parte de la flota ubicada en el Mediterráneo (foto) hacia las aguas del Golfo.
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La perspectiva de que los Estados Unidos abandonen la búsqueda del consenso internacional para una acción militar contra Irak ganaba ayer cada vez más cuerpo, en la medida en que se confirmaba su fracaso diplomático para captar respaldo para su nueva resolución.
Pero la abstención de cualquiera de ellos -Pakistán, Guinea y Chile estaban más cerca de esta posibilidad-daría sólo siete «sí» a una nueva resolución.
Mientras tanto, en el campo de las inspecciones, Irak dio dos nuevos pasos para cumplir con las resoluciones que lo obligan a eliminar los arsenales de destrucción masiva: comenzar a divulgar el lunes 17 la suerte de cientos de litros de ántrax y la documentación sobre la destrucción de varios agentes químicos, entre los cuales se encuentra el gas nervioso.
•Cambio de táctica
A falta de los votos necesarios para la aprobación de la resolución, el gobierno estadounidense volvió a cambiar abruptamente sus tácticas, y ayer indicó que estaba estudiando postergar el plazo para una acción armada hasta la próxima semana, con la esperanza de ganar más apoyo.
Esa decisión tornaría difícil de cumplir el plazo del próximo lunes 17 de marzo, dado a la resolución para que Irak se ciña al desarme.
En Washington, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo a una comisión senatorial que también podrían retirar la resolución patrocinada por británicos y españoles, dos naciones con enormes presiones de la opinión pública interna para ir a una guerra contra Irak sin el consenso internacional.
Cuando la intervención militar parece cada vez más inevitable, Rusia y Francia confirmaron su voluntad de seguir oponiéndose a la guerra, durante una charla telefónica entre los presidentes Vladimir Putin y Jacques Chirac, según el Kremlin.
•Fracaso
En Londres, el primer ministro británico, Tony Blair, reveló al jefe de la oposición conservadora, Ian Duncan Smith, que una segunda resolución sobre Irak le parecía «ahora menos probable que nunca», ya que fracasaron todos sus esfuerzos en la búsqueda de un texto de compromiso.
Blair también habló telefónicamente con George W. Bush. Confrontado a una hostilidad creciente en el seno incluso de su propio partido, el Laborista, Blair había propuesto el miércoles a los miembros del Consejo de Seguridad adjuntar al proyecto de resolución presentado el 24 de febrero por los Estados Unidos, Gran Bretaña y España, una lista de seis condiciones que Irak debería cumplir para evitar una guerra. Este compromiso fue rechazado por Francia, que se negó a compartir «una lógica de automaticidad del recurso a la fuerza», contra Irak que juzgó «contraria a las disposiciones» de la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad.
También Alemania lo rechazó por considerar que se trataba de una «luz verde para la guerra».



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