Una bomba en la campaña: revelan que Trump pagó apenas u$s 750 en impuestos federales en 2016

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El diario descubrió que el presidente, que se negó por años a difundir esa información, no tributó Ganancias en 10 de los 15 años previos a 2016. ¿La excusa? Sus empresas perdían dinero.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solo pagó 750 dólares en impuestos federales a las Ganancias en 2016, el año en que ganó las elecciones presidenciales, según una investigación del diario The New York Times publicada ayer en base a la revisión más de 20 años de declaraciones juradas del mandatario.

“No ha pagado ningún impuesto sobre la renta en diez de los quince años anteriores, en gran parte porque ha informado más pérdidas que ganancias”, escribió el diario estadounidense, lanzando una bomba informativa a poco más de un mes de las elecciones del 3 de noviembre y a 48 horas del crucial debate de mañana con el demócrata Joseph Biden.

Consciente del impacto de la revelación, el mandatario republicano salió rápidamente al cruce del diario neoyorquino.

“Son informaciones falsas, totalmente inventadas”, afirmó durante una rueda de prensa en la Casa Blanca. “He pagado mucho y también he pagado muchos impuestos sobre la renta a nivel del estado. El estado de Nueva York cobra muchos impuestos”, añadió el mandatario republicano sin dar más detalles.

Las declaraciones de impuestos del exmagnate inmobiliario están en el centro de una batalla legal, ya que Trump siempre se ha negado a publicarlas como suelen hacer todos los presidentes de Estados Unidos.

“The New York Times ha obtenido información fiscal durante más de veinte años sobre Trump y los cientos de empresas que componen su grupo, incluida información detallada sobre sus primeros dos años en el cargo. Esto no incluye sus declaraciones de ingresos personales de 2018 y 2019”, dice el diario, que promete nuevas revelaciones en los próximos días.

A diferencia de todos sus predecesores desde la década de 1970, Trump, cuyo grupo familiar no cotiza en bolsa y quien ha hecho de su fortuna un argumento de campaña, se niega a publicar sus declaraciones de impuestos y tiene abierta una batalla legal por evitar que se divulguen.

Su falta de transparencia da pie a especulaciones sobre el volumen de su riqueza y posibles conflictos de intereses.

De acuerdo con la información, el magnate pagó apenas 750 dólares en impuestos federales en 2016, el año en que ganó la presidencia y cero en diez de los quince años anteriores al alegar ante las autoridades que sus empresas permanentemente perdían dinero.

Por otro lado, el Partido Republicano busca blindarse legalmente en caso de que las elecciones terminen con un resultado disputado y el caso llegue a la Corte Suprema. Para eso, conocida la nominación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar la vacante que dejó la fallecida Ruth Ginsburg en el alto tribunal, los senadores del Partido Republicano se lanzaron a la tarea de forzar su confirmación antes de las elecciones. De lograrlo se harían con una ventaja estratégica dados los temores a que un resultado demasiado apretado o divergencias sobre el voto por correo deparen una judicialización de los comicios.

Trump anunció el sábado la postulación de Barret, una jueza de segunda instancia, católica, de 48 años, conservadora y madre de siete hijos. Esta debe ser confirmada por el Senado, donde el Partido Republicano tiene mayoría. Así, quedaría frustrada la esperanza del Partido Demócrata de posponer esa decisión para después de las elecciones.

No todo los republicanos están alineados y, de hecho, las senadoras Susan Collins y Lisa Murkowski ya han expresado su rechazo a esta nominación. Sin embargo, el oficialismo contaría aún con una mayoría ajustada pero suficiente, señalan analistas.

Normalmente, la confirmación de los nuevos magistrados de la Corte Suprema suele durar dos meses, pero la bancada republicana busca acelerar los plazos.

De modo de apurar la votación en el pleno de la cámara, la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado trabaja en un cronograma de reuniones de vía rápida. Así lo reconoció el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, que le dijo ayer a la cadena CBS que los republicanos elaborarán “una agenda de audiencias bastante agresiva” de modo de concretar la votación definitiva antes de la elección.

En la misma línea se expresó Trump, quien auguró ayer que el Senado confirmará “fácilmente” antes de las elecciones a su nominada.

El mandatario postuló a Barrett, favorita de los conservadores por su visión religiosa, para remplazar el lugar que tenía la fallecida magistrada liberal Ruth Bader Ginsburg. Esta designación impacta de manera potencial algunos de los temas más discutidos en Estados Unidos, desde el aborto –sobre el que los republicanos quieren que vuelvan a decidir los estados– hasta los derechos a las armas y el cuidado de la salud.

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