Benedicto XVI visitó la Mezquita Azul y meditó unos segundos
orientado hacia la Meca, en un gesto que coronó su viaje
Turquía tras las polémicas declaraciones sobre el islam,
que habían desatado la ira del mundo musulmán.
Estambul (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El papa Benedicto XVI y el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, abogaron ayer por la necesidad de buscar la unidad de los cristianos, e insistieron en la importancia de los valores cristianos en Europa, dos días después de haber apoyado la candidatura a la Unión Europea.
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Ambos jerarcas firmaron el documento en la Sala del trono de la sede del patriarcado ortodoxo, luego de la «divina liturgia» que tuvo lugar en la iglesia de San Jorge, en Estambul. La declaración marca una etapa en el camino de la reconciliación entre Roma y Constantinopla, pero indica también con claridad las preocupaciones de los líderes religiosos por la situación del mundo, las religiones y la humanidad.
«Matar inocentes en nombre de Dios es una ofensa hacia él y hacia la dignidad humana», suscribieron. «Todos debemos comprometernos en pro de un servicio renovado del hombre y de la defensa de la vida humana».
Mezquita
Por la tarde, el Pontífice visitó la famosa Mezquita Azul -llamada así por el color de sus azulejos- y considerada la más bella de Estambul. El único papa que había visitado una mezquita antes que Benedicto XVI había sido Juan Pablo II en mayo de 2001, en Damasco. Al ingreso del templo, respetando la costumbre de los fieles musulmanes, el Pontífice se quitó los zapatos.
Benedicto XVI rezó durante casi un minuto frente al mirhab, el nicho que indica la dirección de la Meca. «Esta visita nos ayudará a encontrar juntos los modos, los caminos de la paz para el bien de la humanidad», dijo el Pontífice al mufti que lo recibió y lo guió en su visita.
Con la mano sobre la tapa del libro de las oraciones de la Mezquita Azul, el Papa pronunció las palabras tras la explicación del mufti: «Este es el libro de oraciones, comienza con la palabra Alá porque Alá es el nombre de Dios».
Poco antes, el Papa había visitado Santa Sofía, la ex basílica cristiana, luego mezquita desde 1453, que se convirtió en museo estatal en 1935 por voluntad de Kamal Ataturk.
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