Un amigo
Arde España contra José Luis Rodríguez Zapatero, ahora por su escasa capacidad para elegir amigos fieles. Y si de amigos se trata, en este caso el impugnado es Hugo Chávez. Sucede que el venezolano no tuvo prejuicios en que sus hombres de inteligencia -muchos entrenados por un maestro en la materia, Fidel Castro- le colocaran un micrófono debajo de la mesa en la que el jefe del Estado español departió con opositores a Chávez. Lo que se dice, un modelo de confianza. Detalle del cual habrán tomado nota otros amigos del militar, casi todos del nivel de Rodríguez Zapatero (Lula, Uribe, Kirchner, Vázquez, Correa), seguramente convertidos en declarantes no deseados para los organismos de inteligencia de Venezuela.
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El diario explicó que cuatro anillos de seguridad rodearon a la comitiva española durante aquel viaje a Venezuela: uno de la Policía Metropolitana, uno de la Guardia Nacional, uno de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) y uno de la Dirección de Inteligencia Militar.
Las sospechas, señaló el diario español, recayeron sobre estos dos últimos, ambos dedicados a tareas de espionaje y con acceso a los escenarios que visitó la representación española. Tras la desconexión del micrófono, los agentes revisaron de nuevo el salón y cuando se comprobó que estaba «limpio», se celebró la reunión en el mismo lugar.
Ninguno de los nueve políticos venezolanos convocados tuvo conocimiento de lo ocurrido, porque, según una fuente diplomática, «un hallazgo tan comprometido como éste se maneja con extraordinaria discreción», hasta el punto de que el entonces embajador de España en Venezuela, Raúl Morodo, asegura desconocer los hechos.
En la reunión estuvieron Zapatero, el ministroespañol de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y el embajador. En representación de la oposición venezolana asistieron Julio Borges y Ramón José Medina, del partido Primero Justicia; César Pérez de Copei, Rafael Simón Jiménez y Timoteo Zambrano, del partido Polo Democrático; Leopoldo Puchi y Felipe Mújica, del MAS; y Jorge Sucre y Vestalia de Araujo, de Proyecto Venezuela.
En una primera reacción, el fiscal general de Venezuela, Isaías Rodríguez, afirmó ayer en Madrid, donde asiste a la XV Asamblea Iberoamericana de Ministerios Públicos, que se investigará la veracidad de esta información y se procederá según corresponda.
«Si la denuncia está hecha y el hecho se produjo,la investigación, con toda seguridad dará resultado y establecerá las responsabilidades de quién pueda haber realizado una actividad de esta naturaleza», explicó Rodríguez a la prensa.
«Si es un hecho evidente, actúa la Fiscalía de oficio. Si es una denuncia mediática, también actúa de oficio», manifestó el letrado, quien advirtió no obstante que en su país es «común» este tipo de denuncias que, a veces, no tienen el «debido soporte».
Por su parte, el gobierno español le bajó el tono a la revelación y aseguró no tener constancia oficial de que Zapatero haya sido víctima de un intento de espionaje. Por ese motivo, según dijeron fuentes oficiales, no se han realizado gestiones diplomáticas al respecto ni se han pedido explicaciones a las autoridades venezolanas.




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