Un arrepentido tiene en vilo a Washington
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Estos «regalos» tenían como objetivo «influir y obtener a cambio un acuerdo para cumplir ciertos actos oficiales», dice la acusación. Más de 300 legisladores republicanos y demócratas recibieron contribuciones de Abramoff desde 1999, según el Center for Responsive Politics, un centro de investigación independiente.
La confesión hace temblar a todo Washington: Abramoff es conocido por sus nexos sobre la base de invitaciones a encuentros deportivos, jugar al golf en clubes prestigiosos y por poseer un conocido restorán, que tuvo que cerrar cuando empezó el escándalo. Su confesión podría provocar nuevas víctimas. Percibiendo peligro, algunos legisladores ya empezaron a devolver dinero recibido de Abramoff: es el caso del republicano Conrad Burns (que devolvió 150.000 dólares) y el demócrata Byron Dorgan (67.000 dólares).
La Casa Blanca tomó distancia de Abramoff, afirmando que los hechos son «inaceptables y escandalosos». «Si las leyes fueron violadas, debe rendir cuentas por lo que hizo», declaró el portavoz presidencial, Scott McClellan.
Por su parte, la oposición demócrata subrayó que el caso se agrega a la serie de problemas judiciales que enfrenta el entorno del presidente George W. Bush.
«La cultura de corrupción y de abuso de poder, signo distintivo de la administración Bush y de los republicanos de Bush, no se tomó pausas en las fiestas de fin de año», dijo la portavoz del Partido Demócrata, Karen Finney.
Los «regalos» de Abramoff ya le habían causado problemas a DeLay, que en 2004 recibió varias observaciones de la comisión de ética del Congreso por haber aceptado un viaje a Escocia para jugar golf financiado con sobornos.




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