4 de enero 2006 - 00:00

Un arrepentido tiene en vilo a Washington

Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) -Jack Abramoff, ex lobbysta influyente y militante republicano, se declaró ayer culpable ante la Justicia, que lo acusa de estafa y de haber sobornado a legisladores del Congreso, en lo que puede convertirse en un enorme escándalo político en Estados Unidos.

Abramoff, de 46 años, un socio cercano del desbancado líder republicano de la Cámara de Representantes, Tom DeLay, se presentó ante un tribunal federal en Washington, donde prometió colaborar con las investigaciones en curso, a cambio de que se reduzca drásticamente su posible sentencia de hasta 30 años en prisión.

«Las palabras nunca serán suficientes para expresar mi arrepentimiento por la multiplicidad de errores y el mal que hice», dijo Abramoff al final de la audiencia. «Lo único que espero es poder obtener el perdón del Todopoderoso y de aquellos a los que hice daño», agregó. El 24 de marzo se realizará una nueva audiencia.

El acta de acusación, hecha pública ayer, indicóque entre 1997 y 2004 Abramoff cobró decenas de millones de dólares a diversas tribus indígenas a cambio de servicios que nunca rindió.

• Objetivo

Abramoff, que toda su vida militó en el Partido Republicano, usó ese dinero para enriquecerse, pero también para ofrecer diversos regalos e invitaciones a «jerarcas públicos», en particular a un legislador de la Cámara de Representantes -al cual la acusación no identifica- y a varios secretarios parlamentarios.

Estos «regalos» tenían como objetivo «influir y obtener a cambio un acuerdo para cumplir ciertos actos oficiales», dice la acusación.
Más de 300 legisladores republicanos y demócratas recibieron contribuciones de Abramoff desde 1999, según el Center for Responsive Politics, un centro de investigación independiente.

La confesión hace temblar a todo Washington:
Abramoff es conocido por sus nexos sobre la base de invitaciones a encuentros deportivos, jugar al golf en clubes prestigiosos y por poseer un conocido restorán, que tuvo que cerrar cuando empezó el escándalo. Su confesión podría provocar nuevas víctimas. Percibiendo peligro, algunos legisladores ya empezaron a devolver dinero recibido de Abramoff: es el caso del republicano Conrad Burns (que devolvió 150.000 dólares) y el demócrata Byron Dorgan (67.000 dólares).

La Casa Blanca tomó distancia de Abramoff, afirmando que los hechos son «inaceptables y escandalosos». «Si las leyes fueron violadas, debe rendir cuentas por lo que hizo», declaró el portavoz presidencial,
Scott McClellan.

Por su parte, la oposición demócrata subrayó que el caso se agrega a la serie de problemas judiciales que enfrenta el entorno del presidente
George W. Bush.

«La cultura de corrupción y de abuso de poder, signo distintivo de la administración Bush y de los republicanos de Bush, no se tomó pausas en las fiestas de fin de año», dijo la portavoz del Partido Demócrata,
Karen Finney.

Los «regalos» de Abramoff ya le habían causado problemas a DeLay, que en 2004
recibió varias observaciones de la comisión de ética del Congreso por haber aceptado un viaje a Escocia para jugar golf financiado con sobornos.

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