El anuncio de la elaboración de una nueva ley de aborto suma un nuevo capítulo al conflicto que el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero mantiene con la influyente Iglesia Católica de España desde hace más cuatro años. El avance hacia la laicidad en los colegios y proyectos a favor de la legalización de la eutanasia y los casamientos homosexuales, entre otros, fueron los principales motivos de ese enfrentamiento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En ese lapso, el gobierno español intentó disminuir la influencia católica en el país mediante declaraciones a favor del laicismo y la eliminación de las referencias cristianas en documentos oficiales. El 25 de mayo de 2004, Josep Borrell, candidato socialista al Parlamento Europeo, rechazó la inclusión de alusiones a las raíces cristianas del continente en la Constitución de la Unión Europea, en contra de la gran mayoría del Parlamento. «Detrás del cristianismo se esconden la Inquisición, la tortura, la quema de libros, la aberrante enseñanza moral de la Iglesia en materia sexual», argumentó el eurodiputado.
Meses después, la vicepresidenta, María Fernández de la Vega, impulsó una «hoja de ruta para conseguir la aconfesionalidad del Estado», lo que acaba con la financiación pública de la Iglesia y con la exhibición de sus símbolos en lugares públicos. El 10 de noviembre del mismo año se creó el grupo de trabajo «Intergrupo por el laicismo» en la Cámara de Diputados, para frenar las discrepancias católicas ante algunas medidas de Zapatero. El mandatario aseguró entonces que a partir de 2005 habría que acabar con «algunos privilegiosde la Iglesia de forma transitoria».
El 30 de abril de 2004 el Consejo de Ministros derogó la asignatura de religión en la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE). Así fue que tres meses después el Consejo Escolar del Estado eliminó del calendario educativo cualquier alusión a la moral cristiana y su historia en España.
Además de la ley de matrimonios homosexuales y la investigación con células madre -ambas aprobadas en 2005-, Zapatero todavía se reserva un anuncio: la ley de libertadreligiosa. Algunos aseguranque ésta permitirá entreverlos verdaderos objetivos del PSOE, ya que el Ministerio del Interior propuso en 2004 «el control de toda actividad religiosa del culto que sea». Aunque fuentes cercanas al partido gubernamental afirman que aún no está definida la redacción de la norma, lo cierto es que las autoridades religiosas perderán espacio. En todo caso, la Iglesia, respaldada por el Partido Popular y amplios sectores sociales, ha llegado a organizar manifestaciones multitudinarias a favor de los valores cristianos.
Dejá tu comentario