Un futuro lleno de condicionamientos
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Analistas políticos prevén que la coalición de Lula ganará menos de una quinta parte de las 513 bancas que están en disputa en la fragmentada Cámara baja del Congreso, donde en la actualidad 18 partidos comparten el poder. El Partido del Frente Liberal (PFL), el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, al que pertenece José Serra) y el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que formaron el eje de la coalición del actual presidente Fernando Henrique Cardoso, mantendrían los bloques más grandes en el Congreso. Eso significa que Lula tendría que hacer serias negociaciones para alcanzar una mayoría de 257 bancas, especialmente si gana en la primera vuelta electoral, con una oposición partida en tres.
En meses recientes, los inversores han abandonado las acciones, los bonos y la moneda de Brasil, por sus dudas de que Lula mantenga las reformas orientadas al mercado del gobierno actual, y los temores sobre la carga de la deuda pública brasileña, de 260.000 millones de dólares. Si continúan las turbulencias financieras, Lula podría tener que tomar algunas medidas anticrisis que no serían bien vistas por su partido.
El candidato ya ha irritado a algunos partidarios, al descartar gran parte de la retórica socialista que asustó a los inversores en campañas electorales anteriores. También incorporó a un magnate textil como su compañero de fórmula para estas elecciones, y obtuvo el respaldo de algunos ejecutivos de grandes empresas (ver aparte).
Si resulta victorioso, Lula podría tener que profundizar aun más su transformación, entregando ministerios a ex rivales y cerrando pactos con derechistas de la vieja guardia para asegurar su capacidad para gobernar. Sería presionado por los inversores a la hora de reemplazar al ministro de Hacienda, Pedro Malan, y al presidente del Banco Central, Arminio Fraga, una dupla muy apreciada en Wall Street.
• Silencio
Lula ha guardado silencio sobre quién conformaría su gabinete, pero su partido ha sondeado empresarios locales y académicos para puestos clave. El candidato está en contra de mantener a Fraga, pero ha dicho que su jefe del Banco Central tendría experiencia técnica y de mercado, y entendería «las sutilezas del hambre y la pobreza». El partido aceptaría un jefe del Banco Central que no pertenezca a sus cuadros.
Los nombres que circulan por los medios para el gabinete económico de Lula incluyen a Henrique Meirelles, ex director general de banca global de FleetBoston Financial Corp., el ex ministro de Planeamiento Joao Sayad y Henri Philippe Reichstul, ex jefe del gigante petrolero Petrobrás. El legislador Aloizio Mercadante y Guido Mantega, ambos asesores de Lula, podrían figurar en el gabinete económico.
Dependiendo del grado de turbulencia del mercado, algunos analistas hasta se animan a decir que Fraga podría quedarse durante un período de transición, mientras que Cardoso y otros miembros de la «elite» empresarial seguramente jugarán un papel clave para aumentar la confianza de los inversores en el futuro presidente.



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