Un mecenas pone u$s 1 M para que vuelva Gorbachov
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Mijail Gorbachov
Gorbachov no tiene un perfil especialmente nítido como opositor. Es cierto que representa cada vez más las opiniones incómodas, por ejemplo, con su solicitud de clemencia para una presa ex abogada del consorcio petrolero Yukos. Pero, al mismo tiempo, apoyó públicamente numerosas medidas del Kremlin.
Gorvachov esperó hasta agosto para defender de la crítica internacional la ofensiva militar rusa contra Georgia. Hasta ahora, el hombre de 77 años, que el año pasado todavía se presentaba en propagandas de diarios internacionales como ícono publicitario de artículos de lujo, no ha explicado los motivos de su silencio.
«Hay que esperar. La declaración de Lebedev de que quiere modernizar el país no parece un motivo suficiente para que el proyecto llegue a existir», opina el politólogo Alexei Malashenko, del Centro Carnegie de Moscú.
Por otro lado, es innegable que Gorbachov tiene poco que perder: «Como premio Nobel de la Paz ya es una leyenda. Es posible que la muerte, el año pasado, de su gran rival Boris Yeltsin lo haya liberado», opina el experto alemán en política rusa Eberhard Schneider. «Su lucha era profundamente personal», agrega, para arriesgar que Gorbachov posiblemente esté en busca de una nueva tarea después de haber fracasado en su intento de unir a los socialdemócratas de Rusia.
Según el periódico «Vedomosti», los « protagonistas del cambio» como el ex mandatario no pueden abandonar la política. «Quien ha vivido una época de tanta intensidad no puede retirarse fácilmente a la vida privada», sostiene el diario.
En muchos países Gorbachov, que llegó a ser uno de los hombres más poderosos del mundo, es muy popular por sus políticas de «Glasnost» (apertura) y «Perestroika» ( reestructuración). En su propia tierra en cambio se le echa en cara el caos posterior a la desintegración de la Unión Soviética.
Cuando Gorbachov se presentó en 2000 a elecciones contra Vladimir Putin, sólo un magro uno por ciento del electorado le dio su voto. Schneider duda de las posibilidades de éxito del nuevo partido: «Como muchas iniciativas de oposición previas, el proyecto corre el riesgo de quedarse en el nivel de la elucubración, porque carece de base social».
El diario «Kommersant», por su parte, sospecha de los intereses de Lebedev: «Tal vez el empresario sólo pretende crearse una base política y servirse de Gorbachov como caballo de tiro».
Los palos para la iniciativa vienen también de la oposición. «Un partido de este tipo dividiría aún más a los críticos del poder, lo que sería un gran perjuicio para la democracia en Rusia», dijo el ex viceprimer ministro ruso y presidente de la liberal Unión de Fuerzas Derechistas (SPS), Boris Nemzov.




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