8 de abril 2005 - 00:00

Un millón de fieles lo despidió en Cracovia

Un millón de personas homenajeó ayer a Karol Wojtyla, el Papa polaco, en Cracovia.
Un millón de personas homenajeó ayer a Karol Wojtyla, el Papa polaco, en Cracovia.
Cracovia (EFE, AFP) -Cerca de un millón de cracovianos despidió ayer a Karol Wojtyla en una impresionante marcha blanca formada mayoritariamente por jóvenes a los que se transmitió el mensaje póstumo del Papa: «Si me aman, reciban con amor y fe a mi sucesor».

Una larga procesión, encabezada por jóvenes enarbolando banderas blancas y una pancarta con la frase «gracias, Santo Padre», formó la marcha blanca con que el pueblo de Cracovia rezó y rindió su homenaje más sentido a Juan Pablo II.

Tras los muchachos y muchachas, una brigada de la división de tiradores de los soldados montañeros de la región de Podhale que tanto amó Wojtyla, marcó el camino al resto de ciudadanos hasta la explanada Blonie.

• Recuerdo

En ese mismo lugar, en 2002, Juan Pablo II ofició la más multitudinaria misa que se recuerda en Europa con 2 millones y medio de personas.

Hoy, el obispo auxiliar de Cracovia, Jan Szkodon, recordó una frase dicha por el Papa a los polacos en ese viaje a su tierra natal: «Cuando muera, no vayan a llorar, recen».

La emoción llenó Blonie, un lugar emblemático para Karol Wojtyla, no sólo por esa misa multitudinaria de la última visita a la ciudad de la que fue arzobispo. La marcha blanca de ayer reproducía la vivida en 1981 bajo la conmoción por el atentado de Ali Agca en la Plaza San Pedro y también entonces protagonizada por los jóvenes de Cracovia.

Blonie esperó la llegada de la marcha, que partió de la Basílica de la Ofrenda de Santa María con cantos, rosarios y ofrendas. Más de cuatro horas después, un millón de voces cerró la misa entonando «La barca», la canción más querida de Wojtyla. Un millón de candelas prendidas iluminó la noche.

La mirada al pasado, al recuerdo de un papa «que Dios regaló a Polonia», pero también al futuro, fue el núcleo de la homilía del obispo Szkoden.

Cracovia y la región entera participó en esa misa de vigilia, dominada por rostros jóvenes, tanto en cuanto a los participantes como a la organización.

Muchos de los presentes acudieron a seguir la misa y posterior lectura provistos de bocadillos, termos de bebidas calientes y sillas plegables.

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