Un reformista es el premier de Francia y suma a socialistas
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Apenas minutos después de haber asumido, el nuevo primer
ministro francés, François Fillon (derecha), fue a buscar en
ropa deportiva al presidente Nicolas Sarkozy (izquierda) al
Palacio del Elíseo. Juntos se mostraron luego trotando con
una discreta escolta.
Como ministro de Asuntos Sociales del Ejecutivo de Jean-Pierre Raffarin, impuso en 2003, con el apoyo del sindicato CFDT, la reforma de las pensiones que lleva su nombre, pese a las huelgas organizadas por la mayoría de las organizaciones sindicales.
Y si, después de pasar a Educación, abandonó la polémica reforma del bachillerato, fue por orden del entonces presidente Jacques Chirac, quien temía que los estudiantes ganaran las calles justo antes del referéndum sobre la Constitución europea, en el que ganó el «no».
Despechado porque De Villepin no le incluyera en el ejecutivo que formó tras el fracaso del referéndum hace dos años, Fillon diría que de la era de Chirac se recordarán «sólo mis reformas», y se fue con Sarkozy, el único capaz, según él, de acabar con el «inmovilismo».
Después de traspasar los poderes con el chiraquiano De Villepin, quien le deseó «suerte» en su misión, Fillon llegó después al Elíseo, luciendo pantalones cortos y zapatillas de deporte, aparentemente preparado para «footing» con Sarkozy, de 52 años.
Y quizás también para ultimar con él la composición definitiva de su Ejecutivo.
Durante la campaña que culminó con su victoria sobre la socialista Ségolène Royal, Sarkozy prometió un gobierno reducido, de quince ministros con paridad hombre-mujer, y una nueva arquitectura.
La mayoría de los secretarios de Estado se incorporaría tras las Legislativas del 10 y 17 de junio, en las que busca obtener -y obtendrá según los sondeos- una fuerte mayoría para aplicar el «cambio» y la «ruptura» prometidos.
A la espera del anuncio de hoy, se da por sentado que el Ministerio de Exteriores recaerá en el ex ministro socialista Bernard Kouchner, de 67 años, apoyado quizás en Asuntos Europeos por Jean-Pierre Jouyet, amigo personal de Royal y de su compañero y líder del Partido Socialista (PS), François Hollande.
Desde el Elíseo, un hombre fuerte velará por la política exterior, el nuevo consejero diplomático de Sarkozy, Jean-David Lévitte.
La apertura al centro la encarnaría Hervé Morin, de la Unión para la Democracia Francesa (UDF), al frente de Defensa.
El Ministerio de Estrategia Económica sería para el hasta ahora titular de Empleo y Cohesión Social, Jean-Louis Borloo, con tendencias centristas dentro de la conservadora UMP, y que, según los sondeos, era el favorito de los franceses para primer ministro.
El resto de las carteras se repartiría entre los fieles de Sarkozy y algunos allegados del ex presidente Chirac.
Interior sería para la ex titular de Defensa, la «gaullista» Michele Alliot-Marie, mientras que el ex delfín de Chirac y ex primer ministro Alain Juppé dirigiría el de Desarrollo Sostenible.




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