Un testigo crucial complicó a Olmert en caso de soborno
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El empresario estadounidense Morris Talansky (derecha) ayer, durante su declaración ante
un tribunal en Jerusalén. Admitió haberle pasado sobres con dinero a Ehud Olmert, cuyo
gobierno quedó en la cuerda floja.
Olmert, quien ha sido sospechoso en al menos cinco casos de corrupción aunque nunca fue llevado ante la Justicia, fue interrogado en dos ocasiones en semanas recientes por la Unidad de Fraude de la policía en relación con esta última investigación.
El primer ministro admitió a principios de mes que recibió dinero de Talansky para sus dos exitosas campañas políticas a la Alcaldía de Jerusalén en 1993 y 1998, el intento fallido de liderar en 1999 el partido Likud, así como otras primarias de esa formación en 2002.
La ley electoral israelí limita expresamente las donaciones a políticos a poco más de centenares de dólares. Sin embargo, la Fiscalía calcula que Olmert podría haber recibido de Talansky hasta 500.000 dólares en ese período, aunque ambos niegan que hubieran violado la ley.
El empresario, de 75 años, admitió que hizo contribuciones «legales» al mandatario israelí, con las que ayudó a pagar campañas electorales y gastos personales en concepto de préstamo. Entre las contribuciones estaría una cantidad de entre 25.000 y 30.000 dólares que Olmert habría solicitado para financiar en 2004 sus vacaciones familiares en Italia. Talanksy también asegura que prestó a Olmert otros 15.000 dólares y le pidió que se los devolviera lo antes posible, deuda que el primer ministro todavía no ha saldado. Otro de los préstamos que aún no han sido reembolsados es una cuenta de 4.700 dólares por una estancia de tres días en el hotel Ritz-Carlton de Washington, así como otros importes utilizados para que el político viajase en primera clase en avión.
Talansky dijo al tribunal que ayudó a financiar la campaña electoral de Olmert a la Alcaldía de Jerusalén en 1993 y que siguió dándole dinero cuando era ministro de Industria y Comercio, cargo que desempeñó hasta marzo de 2006. Dijo no tener conocimiento sobre el uso que se dio a los fondos y declaró: «Sólo sé que le gustaban los cigarros caros. Le encantaban las lapiceras y los relojes».
En su declaración, el empresario también indicó que Olmert trató de ayudarlo en una iniciativa empresarial y le presentó a importantes magnates estadounidenses, aunque negó que los pagos facilitaran ese presunto tráfico de influencia y constituyeran sobornos. «Nunca esperé nada a cambio; deseaba que finalmente se convirtiera en un gran líder», aseveró Talansky.
Pese a que imploró entre lágrimas a los jueces que le permitieran regresar lo antes posible a EE.UU., la Corte ordenó prolongar su estancia en Israel ante la posibilidad de que se requiera continuar con su interrogatorio en la investigación.
La Fiscalía considera a Olmert sospechoso de fraude, abuso de confianza, evasión de impuestos, violación de la llamada Ley del Regalo y no declaración de los ingresos de efectivo.
El primer ministro se ha comprometido a dimitir en caso de ser acusado formalmente por la Justicia, lo que podría poner en peligro las negociaciones de paz que Israel mantiene con los palestinos y las que acaba de anunciar con Siria, esta última patrocinada por Turquía.



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