Madrid (AFP, EFE) - Las relaciones con el régimen de Fidel Castro y con la disidencia de Cuba desataron ayer una fuerte polémica en España, cuando el opositor Partido Popular acusó al embajador español en la isla, Carlos Alonso Zaldívar, de «vejar» a los disidentes cubanos y de haberse puesto «al lado del dictador».
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«En vez de posicionarse claramente a favor de la libertad y los derechos humanos se coloca otra vez al lado del dictador y ofende y casi insulta a los demócratas cubanos», afirmó en rueda de prensa el portavoz parlamentario del grupo popular, Eduardo Zaplana.
El diputado del partido de José María Aznar, enemigo declarado de Castro y defensor a ultranza de la disidencia cubana, consideró que el embajador español sometió a los disidentes a «un proceso de vejación intolerable e innecesario» durante la recepción a la que fueron invitados el 12 de octubre para celebrar la Fiesta Nacional de España.
•Queja
«Para decirles que no les va a invitar más y pedirles que colaboren con quien les mete en la cárcel, mejor que no se les hubiera invitado», se quejó Zaplana, quien recordó que la posición común de la Unión Europea (UE) es apoyar a la disidencia.
Hace unas semanas, el canciller español, Miguel Angel Moratinos, indicó que España busca el «consenso de la UE» para relajar algunas sanciones impuestas en junio de 2003 a raíz de la detención y condena a duras penas de cárcel de 75 disidentes y la ejecución de tres cubanos que intentaban escapar hacia Estados Unidos.
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