Un voto salvó la reforma de Sarkozy en Parlamento
-
A 40 años de Chernobyl: cinco claves para entender la peor tragedia nuclear de la historia
-
Luisa González: "América Latina debería construir un bloque como la UE, más allá de la ideología de los gobiernos de turno"
La Asamblea Legislativa francesa se reunió ayer en el Palacio
de Versalles. Un solo voto -curiosamente emitido por
un socialista disidente- le dio el triunfo a la reforma constitucional
de Nicolas Sarkozy, que delimita mejor los poderes
del Estado.
Sobre el ex ministro Lang cayeron todas las críticas del Partido Socialista. «Fue el único del partido que no siguió el juego de la solidaridad colectiva», afirmó el jefe del grupo del PS en la Cámara de Diputados, Jean-Marc Ayrault, al lamentar «profundamente» esta «ruptura».
Los socialistas, comunistas y verdes habían anunciado que votarían contra la revisión por su «deriva presidencialista», porque no contiene las medidas reclamadas (como un cambio en el sistema electoral o el derecho de voto de los extranjeros en comicios locales) o porque la derecha «se negó a un diálogo constructivo».
El líder de la Cámara de Diputados, Bernard Accoyer (UMP), quien votó ayer, algo inusual, recordó que la creación de la República francesa fue aprobada en Versalles por un voto.
El texto, mucho más modesto que la visión que Sarkozy defendió durante su campaña por el Elíseo, amplía los poderes del Parlamento (a expensas del gobierno), delimita los del presidente y da nuevos derechos a los ciudadanos.
La revisión pretende reequilibrar las instituciones, unos años después de que se haya recortado el mandato presidencial a cinco años (el mismo período que la Legislatura) e invertido el calendario electoral para que los comicios legislativos sigan a los presidenciales.
El texto limita a dos los mandatos sucesivos del jefe de Estado y permite al Parlamento vetar, bajo condiciones, importantes nombramientos, pero, en contrapartida, otorga al presidente la posibilidad de hablar ante las dos cámaras reunidas en Congreso.
Otras cláusulas dan más derechos al Parlamento y a los ciudadanos, que podrán pedir referendos y recurrir ante el Constitucional y contarán con un defensor de sus derechos.
La reforma tiene también implicaciones de política exterior. Mantiene la obligatoriedad de someter a referendo toda futura ampliación de la Unión Europea (UE) -incluida por tanto la eventual adhesión de Turquía rechazada por una mayoría de los franceses-, pero abre la posibilidad de que el jefe de Estado opte por la vía parlamentaria si se lo piden los legisladores.




Dejá tu comentario