5 de julio 2005 - 00:00

Una reforma de gabinete difícil

Brasilia (Reuters, diarios locales) - El agravamiento de la crisis política que afecta a Brasil coincidió ayer con las últimas gestiones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para cerrar una postergada reforma de gabinete con la que busca consolidar su golpeado gobierno.

La reforma, que, según precisaron diarios locales, debería ser anunciada antes de mañana, es vital para reforzar la capacidad de maniobra del gobierno en un Congreso paralizado por las denuncias de sobornos del PT a legisladores y las propias investigaciones que realizan los congresistas para determinar si el presunto esquema de pagos existió.

El hecho de que las acusaciones haya alcanzado al centrista-Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que debe recibir mayor espacio en el gabinete y en torno al cual gira la reforma, incorporó ayer un elemento de suspenso, sobre todo teniendo en cuenta que la agrupación se encuentra muy dividida sobre la conveniencia de atar su suerte a la del acosado gobierno.

Según los analistas, sin embargo, la gran pregunta es si la reforma ministerial será suficiente para enfrentar la crisis política.

«Hay indicios evidentes de que nuevas denuncias saldrán a la superficie. La respuesta clásica para la crisis, la dimisión de los involucrados, no interrumpe el flujo de los hechos políticos», evaluó en un informe divulgado ayer por la respetada consultora política Goes, con sede en Brasilia.

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