La Justicia uruguaya reconoció ayer que diligencia « algunas pruebas» pedidas por su par argentina sobre el caso de la desaparición y asesinato en 1976 de María Claudia García de Gelman, nuera del poeta argentino Juan Gelman.
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Uno de los pedidos, que la Suprema Corte de Justicia encomendó al juez local Ricardo Míguez, refiere a que se establezca si viven en Uruguay varios militares y un policía, todos retirados.
Se trata de José Gavazzo, Gilberto Vázquez, Ernesto Rama, Jorge Silveira, Antonio Rodríguez Buratti, Ricardo Arab, Manuel Cordero y el policía Ricardo Medina, quienes presuntamente están vinculados al crimen de García.
En el mismo exhorto, el juez Noberto Oyarbide pidió conocer las conclusiones a las que llegó la Comisión para la Paz, que investigó durante el anterior gobierno la desaparición y muerte de muchas víctimas de violaciones a los derechos humanos durante el gobierno militar uruguayo, entre ellas García.
Además, el juez solicitó que se investigue y tome declaración a varios de los detenidos que habrían estado con García durante su detención. Se refirió al soldado Julio Barboza Plá y a Sara Méndez, Margarita Michelini y Alicia Cadenas. Oyarbide, que investiga desde hace cinco años el secuestro y posterior traslado a Montevideo de la nuera de Gelman, realizó este exhorto el 5 de agosto último y la Suprema Corte de Justicia uruguaya lo puso a disposición de Míguez el 5 de octubre.
En Uruguay se archivó la semana anterior la investigación judicial que se llevaba adelante por el caso García, al así disponerlo un tribunal de apelaciones.
Según el gobierno de Tabaré Vázquez, ese pronunciamiento no significa que cesen las investigaciones que permitan esclarecer lo sucedido con personas desaparecidas en la última dictadura uruguaya. Así lo afirmó Rodolfo Nin Novoa, vicepresidente de Uruguay en ejercicio de la presidencia al conocersela decisión del tribunal. Los senadores del oficialismo trabajan en la redacción de un proyecto de ley que establece como delito la desaparición forzada, que quedaría concluido antes de finalizar el año y que será puesto a consideración del presidente Tabaré Vázquez, quien mañana retornará de un viaje de dos semanas por Europa. Ayer, el gobierno uruguayo también admitió que tiene problemas para evitar la fuga de quienes hoy aparecen como responsables del asesinatodel poeta Gelman. «No será fácil impedir esas fugas. Tenemos una frontera seca de muy difícil contralor», reconoció el ministro del Interior, José Díaz.
El funcionario, según la agencia italiana «ANSA», explicó que las posibilidades de fuga no se derrumbarán ni aunque se instale «un policía cada dos metros», debido a que el problema se presenta en los grandes conglomerados urbanos formados en las fronteras entre Uruguay y Brasil.
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