El Reino Unido comenzará el lunes a aplicar la vacuna de AstraZeneca y Oxford

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Fue el primer país en darle aprobación de emergencia, horas antes que la Argentina. Espaciará las dos dosis para inmunizar a más gente. El producto se distingue por su bajo costo, sus posibilidades de producción masiva y las facilidades para su conservación. Toda Europa, expectante.

Londres - El Reino Unido se convirtió ayer en el primer país del mundo en aprobar la vacuna contra el nuevo coronavirus desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, una carta clave a nivel internacional para el final de la pandemia debido a su bajo costo, su facilidad de producción y sus condiciones sencillas de conservación y traslado. La misma comenzará a ser aplicada el lunes en ese país.

El producto, aprobado como en los casos de otros laboratorios para su uso de emergencia, es también importante para la Argentina, que lo fabricará junto a México para toda Hispanoamérica. Debido a ese acuerdo, el país, que sumó ayer su aval apenas horas después del de Londres, ya tiene aseguradas 22 millones de dosis.

La vacuna de AstraZeneca cuesta entre 3 y 4 dólares por dosis y se puede transportar y almacenar a una temperatura entre 2 y 8 grados, en tanto que su eficacia para la prevención del covid-19 es superior al 70%, según los resultados interinos de sus estudios de fase 3. La posibilidad de una producción en masa también es superior a la de otras.

El laboratorio prevé acelerar la presentación de sus documentos ante la Unión Europea, que el martes había advertido que sin ello le resultaría difícil dar su aval antes del final de enero.

El Reino Unido, donde ya se aplica la vacuna de Pfizer y BioNTech -de logística compleja debido a la necesidad de conservarla a 70 grados bajo cero-, se encuentra bajo fuerte presión debido a la disparada de los contagios, lo que obligó a reconfinar al 78% de la población de Inglaterra. Algo análogo ocurre en otros países de América del Norte y Europa, donde los contagios y las muertes alcanzan niveles sin precedentes desde el inicio de la emergencia sanitaria.

“Solo el martes se registraron 53.135 nuevos casos, la mayoría de los cuales se cree que se deben a la nueva variante”, 70% más contagiosa pero al parecer no más letal, descubierta en el país hace once días, afirmó el ministro de Salud británico, Matt Hancock.

Los hospitales están bajo “una presión muy significativa”, subrayó, con “más de 21.000 personas internadas”, lo que supera los peores momentos registrados en la primera ola de abril.

Uno de los países más castigados de Europa, el Reino Unido ha sufrido casi 72.000 muertes confirmados por covid-19.

Sospechando que la disparada en curso se debe a la nueva cepa, entre 40% y 70% más transmisible que las anteriores, el Gobierno de Boris Johnson estaba bajo fuerte presión para reforzar las restricciones.

Así, Hancock anunció ante el Parlamento la “necesidad” de poner muchas más zonas del centro, el sur y el norte de Inglaterra bajo el nivel de alerta 4, en que solo permanecen abiertos los comercios esenciales y la población debe quedarse en casa. Esta medida, que ya afectaba a Londres desde hace dos semanas, concernirá a partir del jueves a 44 de los 56 millones de habitantes de Inglaterra.

En este contexto, la autorización dada por la agencia británica del medicamento (MHRA) -una primicia mundial- a la vacuna desarrollada por el laboratorio británico AstraZeneca con los científicos de la Universidad de Oxford llega como una gran esperanza.

Los científicos que asesoran al Ejecutivo explicaron después en rueda de prensa que la vacuna ofrece protección a partir de 22 días después de la primera inyección y durante al menos tres meses.

Pese a que durante los ensayos clínicos pareció que una administración accidental de media dosis seguida de una dosis completa ofrecía mayor eficacia -del orden del 90%-, finalmente la versión aprobada por Londres prevé la inyección de dos aplicaciones completas para aprovechar el efecto inmunizante amplio de la primera.

La vacunación con el nuevo producto empezará el próximo lunes, lo que dará un fuerte envión a la campaña iniciada el 8 de diciembre con la de Pfizer.

Para llegar a una población lo más amplia posible, las autoridades británicas decidieron espaciar considerablemente, hasta 12 semanas en lugar de las 3 inicialmente previstas, la administración de las dos dosis necesarias.

“Los científicos y los reguladores han revisado los datos y han concluido que obtendremos una ‘protección muy efectiva’ desde la primera dosis”, aseguró Hancock al canal Sky News.

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