Los líderes mundiales vuelven a la ONU enfocados en la pandemia y el clima

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"Pasamos la prueba de ciencia, pero sacamos una F en ética", dijo el secretario general Guterres, sobre la desigualdad en la lucha contra el Covid-19. Pedido de diálogo a EEUU y China.

Los líderes mundiales vuelven este martes a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con el objetivo de impulsar los esfuerzos para luchar tanto contra el cambio climático como contra la pandemia del Covid-19, que el año pasado les obligó a participar con discursos en vídeo en la reunión anual.

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Dado que el coronavirus sigue causando estragos en medio de una distribución desigual de las vacunas, alrededor de un tercio de los 193 Estados de la ONU tienen previsto volver a enviar videos, pero los presidentes, primeros ministros y cancilleres del resto de países hablarán de forma presencial.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió, al inaugurar la Asamblea, que el mundo está "al borde de un abismo" por múltiples crisis, y aseguró que, con la pandemia, la humanidad aprobó "la prueba de ciencia" con la aprobación de vacunas en tiempo récord, pero se desaprobó "ética" por la creciente desigualdad global.

"Estoy aquí para encender el alarma, el mundo debe despertarse. Estamos al borde de un abismo y debemos detenernos", sentenció Guterres y agregó: "Pasamos la prueba de ciencia, pero sacamos una F en ética".

También advirtió a Estados Unidos y China de una nueva degradación del mundo que ya está al "borde del precipicio", instándolos al diálogo.

"Temo que nuestro mundo se dirige hacia dos conjuntos diferentes de reglas económicas, comerciales, financieras y tecnológicas, dos enfoques divergentes en el desarrollo de la inteligencia artificial y finalmente dos estrategias militares y geopolíticas diferentes", detalló.

Estados Unidos trató de disuadir a los líderes de que acudieran a Nueva York en un intento de evitar que la Asamblea General de la ONU se convierta en un evento de propagación del virus, pero el presidente Joe Biden hablará en persona, en su primera visita al encuentro desde que asumió el cargo.

El llamado sistema de honor de la ONU significa que cualquier persona que entre en el salón de actos declara en la práctica que está vacunada y no tiene que mostrar una prueba.

El sistema se romperá cuando intervenga el primer país: Brasil.

Su presidente Jair Bolsonaro es un escéptico de las vacunas, que la semana pasada declaró que no la necesita porque ya es inmune tras haberse infectado con Covid-19.

En caso de que cambie de opinión, la ciudad de Nueva York ha colocado una furgoneta frente a la sede de Naciones Unidas durante toda la semana para ofrecer pruebas e inyecciones gratuitas de la vacuna de dosis única de Johnson & Johnson .

El lunes, Bolsonaro debió comer en la vereda, frente a una pizzería que no le permitió ingresar por no estar inmunizado contra el Covid-19.

Guterres está impulsando un plan global para vacunar al 70% del mundo para el primer semestre del próximo año.

De las 5.700 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus que se han administrado en todo el mundo, sólo el 2% ha llegado a África.

Biden organizará el miércoles una reunión virtual desde Washington con líderes y directivos que pretende impulsar la distribución de vacunas en el mundo.

En declaraciones a CNN el domingo, Guterres dijo que los esfuerzos de Biden y una propuesta del Fondo Monetario Internacional (FMI) para crear un programa de vacunas de 50.000 millones de dólares para los países más pobres son "señales positivas" de que los países ricos estaban empezando a abordar la desigualdad en materia de vacunas.

La enviada a la ONU de Estados Unidos, Linda Thomas-Greenfield, dijo que Biden "hablará de nuestras principales prioridades: acabar con la pandemia; combatir el cambio climático y defender los derechos humanos, la democracia y el orden internacional basado en reglas".

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