3 de noviembre 2004 - 00:00

Ventaja de Bush anoche en EE.UU.

George W. Bush y John Kerry protagonizaban anoche un cerrado escrutinio, tal como preveían los pronósticos previos a la elección. Las cadenas de televisión, muy prudentes tras el fiasco de sus previsiones en los comicios de 2000, no se atrevían a hacer proyecciones en los estados considerados clave, como Florida, Ohio y Pennsylvania. Sin embargo, al cierre de esta edición el presidente republicano sacaba una leve dos primeros. Se estimaba que la confirmación de dicha tendencia -en caso de no ser disputada judicialmente-sería suficiente para asegurarle cuatro años más en la Casa Blanca. Un dato significativo fue la fuerte afluencia de votantes. Proyecciones la estimaban en cerca de 60% del electorado, lo que, de confirmarse, supondría el mayor nivel de participación desde los comicios de 1968, cuando el país se encontraba polarizado por la Guerra de Vietnam. La difusión temprana de sondeos a boca de urna, que habían adjudicado la victoria a Kerry, deprimió los mercados financieros sobre el cierre. En la campaña, Bush prometió continuar a la ofensiva en la lucha contra el terrorismo y hacer permanentes los recortes de impuestos para consolidar la recuperación de la economía. Además, avanzaría decididamente en el libre comercio en el continente. Kerry, por su parte, lanzó críticas a la guerra en Irak, propuso revertir los recortes impositivos para las personas más ricas y revisar los acuerdos de libre comercio vigentes y en proceso de negociación, lo que podría suponer un nuevo freno al ALCA.

John Kerry y George Bush.
John Kerry y George Bush.
Washington (AFP, ANSA, ASN, EFE, DPA) - George W. Bush se había asegurado anoche 193 delegados en el Colegio Electoral, contra 112 de John Kerry. El presidente dijo anoche que era « optimista» para superar los 270 electores necesarios (sobre 538 miembros) para obtener la reelección, un sentimiento que parecía verse justificado por el escrutinio parcial en Florida y Ohio, dos estados clave en los que se imponía al demócrata John Kerry.

En Florida (27 delegados al Colegio Electoral), con 88% del sufragio escrutado, el actual presidente aventajaba por 52% a 47% a Kerry. En este distrito, las autoridades electorales anunciaron una demora hasta mañana en contabilizar 50.000 votos emitidos por correo, a lo que se suma un gran número de sufragios de militares que tienen hasta el 12 de noviembre para ejercer su derecho electoral. Ohio (20), otro de los estados que de acuerdo con los pronósticos definirían la elección, con 30% escrutado, se presentaba también favorable para Bush, que obtenía 53% contra 47% de Kerry.

El tercer distrito clave, Pennsylvania (21), se inclinaba al cierre de esta edición claramente hacia el candidato opositor por un vuelco decisivo de las grandes ciudades, Pittsburgh y Filadelfia, por 63% a 37% (35% escrutado).

A nivel nacional, la ventaja para Bush, con 32% de los votos escrutados, era de 52% a 48%, y la victoria se extendía a 21 estados.

Tal como estaba previsto, el Partido Republicano obtuvo una contundente ventaja en los estados del centro del país, con mayor acento en los distritos del Sur. Así, Bush obtuvo victorias rotundas en Texas, Oklahoma, Georgia y Carolina del Sur. También parecían definirse en favor de la reelección otros distritos que se suponían muy reñidos, como Virginia (13) y Michigan (17), otro dato que indica la suerte de esta elección. De confirmarse lo antedicho, al Partido Demócrata le resultaría muy difícil ganar la elección aun ganando en Ohio y Pennsylvania.

En cambio, Kerry confirmó su ventaja en el norte de la costa este, la zona más cosmopolita del país, que incluye Nueva York (31) y Nueva Jersey (15). También eran favorables al demócrata Minnesota (10), Iowa (7) e Illinois (21). Se descontaba el triunfo opositor en la costa oeste, con estados como California (55), Oregon (7) y Washington (11). El extremo de la ventaja de Kerry fue la capital del país, Washington DC, con 90% en su favor contra 9% de Bush.

La duda persistía anoche en Nuevo México, Missouri y Colorado.

Los comités de campaña republicanos reflejaban el clima de algarabía, aunque nadie se adjudicó oficialmente la victoria. Bush hizo una breve aparición en la que ratificó su optimismo. El único contendiente que admitió su derrota fue el independiente
Ralph Nader, que obtuvo un magro 1% de los votos y acusó a los partidos mayoritarios de ser «enormes maquinarias de poder». En la Cámara alta se renovaron 34 bancas (18 los demócratas y 16 los republicanos), mientras que la Cámara de Representantes fue votada en su totalidad (435 miembros). Una proyección de la cadena CBS otorgó mayoría absoluta en ambas cámaras al Partido Republicano.

La jornada de ayer no fue menos frenética para los candidatos que los últimos días de campaña. Kerry votó en Boston (Massachusetts) acompañado de sus dos hijas, Alexandra y Vanessa, y luego se fue a almorzar al célebre restorán Union Oyster Bar, que también solía frecuentar uno de sus coterráneos, el asesinado presidente John F. Kennedy. La esposa del candidato demócrata, Teresa Kerry, votó por la mañana en Pennsylvania.

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