Vota Alemania el domingo con la economía en serio retroceso
-
Un tornado de fuego en una planta de residuos desató pánico en España y obligó a evacuar viviendas
-
El Parlamento Europeo se une para redefinir la violación con el enfoque del consentimiento explícito
En definitiva, las políticas para la lucha contra el desempleo que presentan socialdemócratas y democristianos no se difieren mucho entre sí y sus puntos centrales son la flexibilización del mercado de trabajo a través del fomento de profesionales autónomos y contratos de duración limitada. Mientras tanto, aumenta el número de empresas que anuncian nuevos recortes de plantilla. Tan sólo entre las treinta que cotizan en el selectivo DAX, el principal barómetro de la Bolsa de Francfort, una de cada dos planea la eliminación de puestos de trabajo, entre ellas algunas tan importantes como Deutsche Telekom y Siemens o grandes bancos como Deutsche Bank o Commerzbank. A las malas noticias se unen otras todavía peores, como las sonadas quiebras empresariales de grupos como el imperio de medios de comunicación de Leo Kirch o el consorcio industrial Babcock Borsig y sus sesenta subsidiarias que, pocos meses antes de las elecciones, constituyeron un nuevo agobio para el gobierno de Schröder. La mayoría de expertos, incluidos los del Bundesbank (Banco Central), esperan para este año un crecimiento económico de tan sólo 0,5 por ciento, después de que en el segundo trimestre fuera de apenas 0,3%. La oposición conservadora habla incluso de un crecimiento negativo. En medio de estas perspectivas poco halagüeñas, la subida del desempleo y la consecuente caída en los ingresos del Estado están pesando cada vez más sobre las arcas públicas, mientras el sector sanitario acusa agujeros por miles de millones de euros y las escuelas se quejan de falta de fondos.
En base a ello, en las últimas semanas aumentaron las especulaciones de que el déficit presupuestario alemán superará este año 3 por ciento del PIB, con lo que no se cumplirían los criterios del Pacto de Estabilidad fijados en el Tratado de Maastricht de 1992.
• Advertencia
A todo esto, organizaciones internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) o el mismo Banco Central Europeo (BCE) advirtieron varias veces a Alemania en contra de aumentos salariales excesivas que puedan poner en peligro la estabilidad de precios en Europa.
Tras aparatosas huelgas, las negociaciones salariales en sectores como el metalúrgico o el de la construcción acabaron con aumentos superiores a 3 por ciento, proporción que dista mucho del rendimiento económico en estos campos de actividad. Con todo, la OCDE opina que los ingresos per cápita en el país están repartidos cada vez de una manera menos equilibrada y que, pese a todas las ayudas por parte del Estado, que se permite tener la red social más cara del planeta, las perspectivas para los pobres de mejorar su situación son cada vez peores.
Así, medios influyentes como el semanario «Die Zeit» afirman que Alemania se encuentra cada vez más cerca en camino de convertirse en una sociedad de clases.




Dejá tu comentario