El Senado chileno recibió este martes la renuncia del ex dictador Augusto Pinochet a su cargo de senador vitalicio, en medio de un debate sin incidentes, luego de los disturbios con que se inició la sesión que obligaron al desalojo de las tribunas.
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Aunque la carta donde el general Pinochet comunicó su renuncia no fue leída al comenzar la sesión, en la hora del debate el senador derechista Jorge Martínez Bush, designado en representación de la Armada, dio lectura al texto completo.
En el documento Pinochet destaca su rol desde el golpe de Estado de 1973 que lo instaló en el poder durante 17 años y destaca que su Gobierno "reconstruyó el régimen democrático y se devolvió al pueblo su derecho a decidir su propio destino.
"Desde entonces he aportado todas mis energías para que las instituciones no sean nuevamente destruidas y nuestro país consiga progresar en armonía a través de un esfuerzo mancomunado de todos sus hijos sin discusión alguna", agregó la nota que leyó Martínez Bush.
Los representantes de la oficialista Concertación Democrática, en cambio, afirmaron que Pinochet no debió asumir como legislador y que su salida del Parlamento repara ese error.
"Pinochet deja el senado sin responder a la justicia y con una dieta nada despreciable", dijo el senador socialista Carlos Ominami, al recordar que el ex dictador se acogió al Estatuto de los ex Presidentes de la República, que le permite conservar su inmunidad y los mismos beneficios que tenía como parlamentario.
"No se trata de una renuncia voluntaria, ya que Pinochet dejó de ser senador al momento del fallo de la Corte Suprema que lo declara demente. No puede tener validez la renuncia de alguien que no está en su sano juicio", agregó Ominami.
Pinochet renunció a su asiento de por vida en el Senado después que la Corte Suprema cerró definitivamente, hace una semana, el juicio que enfrentaba por asesinatos y secuestros.
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