A los 94 años murió ayer en Colombia el ensayista, poeta y narrador argentino Noé Jitrik, uno nombre ineludible de aquella generación literaria, fuertemente marcada por el compromiso social, que se reunió en la década del 50 en torno de la revista “Contorno”, también integrada por David e Ismael Viñas, León Rozitchner, Oscar Masotta y otros.
Murió Noé Jitrik, figura ineludible de las letras nacionales
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Jitrik murió en la localidad de Pereira, adonde había viajado para dictar una serie de conferencias que no llegaron a tener lugar porque apenas al llegar sufrió un ACV que forzó su internación. El escritor acababa de publicar su último libro, “El círculo”, editado por Interzona, que el año pasado le publicó la novela “La vuelta incompleta”, un desafío o juego literario con el formato de un policial. “Me asombra que para algunos la edad sea objeto de curiosidad -dijo hace poco-. Si desde hace 60 años preparo el desayuno todos los días, ¿por qué no seguiría escribiendo todos los días desde hace 70?”
Su muerte se produjo el mismo día en que se anunció a la francesa Annie Ernaux como ganadora del Nobel de Literatura, premio al que había sido postulado a principios de año por un grupo de artistas, escritores e intelectuales que, en una carta enviada a la Academia Sueca, destacaron su “escritura original y sorprendente”. Entre ellos Mempo Giardinelli, Luisa Valenzuela, la mexicana Elena Poniatowska, Luis Felipe Noé y la chilena Diamela Eltit.
Jitrik había nacido en Rivera, partido bonaerense de Adolfo Alsina, en el límite con La Pampa, el 23 de enero de 1928. Desde Contorno elaboró una revisión crítica del pasado argentino, tanto en lo cultural como en lo político. En 1966 escribió el guión de la película “Todo sol es amargo”, protagonizada por Lautaro Murúa, Federico Luppi y Héctor Alterio. A partir de 1973 se hizo cargo, con la fallecida Josefina Ludmer como adjunta, de la cátedra de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, cargo que debió abandonar al año siguiente cuando fue amenazado por las tres A y se exilió en México. donde continuó su labor de docente e investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otras instituciones académicas..
En 1987, de regreso en el país, comenzó a trabajar en el Conicet, y poco tiempo después recupera la cátedra que le había sido usurpada. Desde ella, estudió numerosos autores contemporáneos, como Gabriel García Márquez, con miradas diferentes de las que se solían tener sobre los autores del llamado “boom”. En los años 90 comienza a dirigir, en la Editorial Emecé, una portentosa “Historia crítica de la literatura argentina” en diez volúmenes, que vino a reemplazar, actualizar y cambiar de perspectiva a la hasta entonces clásica “Historia de la literatura argentina” de Ricardo Rojas.
Entres sus libros de ficción figuran “La fisura mayor” (1967), “Llamar antes de entrar” (1972), “Citas de un día” (1992), “Mares del sur” (1997), “Long Beach” (2006), “Destrucción del edificio de la lógica” (2009), “Cálculo equivocado” (poemas, 2009), “Atardeceres” (2012), “Casa Rosada” (2014), “El río de las terneras atadas” (2014),” La nopalera” (2016), “Terminal” (2016) y “Tercera fuente” (2019).




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