Juan Tata Cedrón se está presentando junto a su Cuarteto Cedrón los sábados de agosto en un ciclo de conciertos en el Torquato Tasso que además tiene a Rodolfo Mederos Trío como protagonista.
Tata Cedrón: "En la música fui uno de los pioneros de la autogestión"
El destacado cantante y guitarrista se está presentando todos los sábados de agosto en el Tasso junto a Rodolfo Mederos.
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Juan Tata Cedrón y Rodolfo Mederos
Mederos y Cedrón son dos artistas exponentes de la misma generación, que desarrollaron sus carreras artísticas paralelamente, y, si bien coincidieron en más de un escenario, es la primera vez que convocan a una misma noche de música en vivo.
En dialogó con Ámbito, el Tata Cedrón reflexionó un poco acerca de sus más de 60 años de carrera así como del ciclo que comparte con Mederos en el Tasso.
Periodista: ¿Qué música se escuchaba en su casa?
Tata Cedrón: En mi casa se escuchaba la música de la radio, Los Hermanos Ábalos, Troilo, Pugliese, Gardel, Corsini, Magaldi... Lo que fue durante los años 40, yo nací en 1939. Esos clásicos de la música popular argentina que tenemos en la memoria. También sumale a Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Los Fronterizos, Los Chalchaleros más adelante. Me formé con esa música.
P.: ¿Y la guitarra como llega a su vida?
T. C.: Empecé a estudiar a los catorce años en Mar del Plata con un tanguero, después empecé a estudiar música con un profesor de forma privada, de ahí me pase al conservatorio municipal. Estudié armonías, me formé mínimamente en lo que es la música clásica. Digamos en los métodos clásicos de la música y con la guitarra también. Paralelamente hacía folclore, tangos, las formas de tocar de la música popular.
P.: ¿Hubo alguna influencia familiar que lo llevará a tomar este camino?
T. C.: En mi casa mi padre cantaba, cantaba tangos y tenía una voz muy linda. También cantaba mucha música española porque él era hijo de españoles, muchas zarzuelas y ese tipo de música. Después tenía un tío que tocaba el bandoneón, siempre en los barrios había un bandoneón, después con mis hermanos y mi papá cantábamos a capela pero bueno ya más llegando a mis catorce años surgió la posibilidad de tener una guitarra.
P.: ¿Y cómo fue a la hora de comenzar a formas sus propios grupos?
T. C.: Se dio de manera natural en las escuelas que iba a aprender. Lo primero que formé fue un dúo en el que hacíamos canciones folclóricas, muchas canciones de Gardel y tangos en general. Tocábamos en reuniones, cumpleaños y cuando había fiestas en las escuelas, así empezamos. Más tarde, después de terminar la colimba y ya teniendo más material, comencé a tocar en exposiciones, yo tenía muchos amigos artistas plásticos. Cuando había vernissages yo iba a tocar, en general toqué bastante en ese tipo de exposiciones. Así fue hasta que se me ocurrió empezar a componer con Juan Gelman, con Raúl González Tuñón y Julio Huasi.
Fui uno de los primeros en apostar a la autogestión, justamente hace unos días salió una noticia del Inamu (Instituto Nacional de la Música) de la creación de un banco nacional musical independiente donde todos los artistas que estamos ahí somos dueños de nuestros masters, yo creo que soy el primero que hizo eso. En el año 1964 grabé un disco con Juan Gelman que lo produje yo mismo, conseguí la plata a través de mis conocidos pintores. Fui al estudio grabé una banda y después lo llevé directamente a una fábrica de vinilos y me hice el disco "Madrugada", después lo vendí a mano y todavía tengo el master de ese disco que grabé en el 63 y salió en el 64. Digamos que fui un pionero de la autogestión, y además de un disco de poesía y tango. Letras escritas por Gelman con música compuesta por mí que además las cantaba. Creo que fui el primero, a lo mejor los del Inamu me contradicen pero sería bueno cotejar para que la historia se escriba como corresponde.
P.: Usted tuvo que radicarse durante casi 30 años en Francia ¿Cómo cree que impactó eso en su música y su vida como artista?
T. C.: Me tocó, como a mucha gente también, vivir un momento político duro y terrible. Yo me fui porque me amenazaron, sin embargo nunca tuve el status de exiliado porque tenía trabajo y nunca quise sacar la plata que podía usarse en otros que no tenían trabajo. Llegamos a Francia con el cuarteto y por suerte empezamos a trabajar bien, después si, obviamente no podía volver. Durante 10 años no pude volver, pero como trabajábamos tanto y estábamos muy comprometidos y en solidaridad con lo que pasaba en Argentina vivíamos esa parte de estar afuera no de una forma triste, dramática o "clavándonos puñales", nos había tocado vivir eso y lo hacíamos de la mejor manera. Nos ayudó mucho hacer música, escapábamos del problema de mirarnos el ombligo, de estar afuera, de estar vigilados de no poder volver, estábamos entretenidos tocando.
P.: ¿Y su regreso como lo vivió?
T. C.: En 1984 volví e hice un estadio Obras con Paco Ibáñez que fue muy emotivo, muy impresionante. Tengo recuerdos del público, de ver Obras lleno en las dos fechas que hicimos ahí, y lo viví con mucha emoción, había familiares y gente amiga. Después bueno yo tenía mi vida en Francia, mis hijos en el colegio y eso. Más adelante quise volver pero justo fueron los momentos en que se dieron los levantamientos de Rico y Seineldín y ahí mi mujer me dijo: "si querés volver volvé vos, yo no vuelvo más". Así que ahí me quedé esperando hasta que en 2004 volví, había un ambiente interesante con lo que estaba pasando en el país con Kirchner. Se podía trabajar y yo tenía la intención de que la gente escuche lo que habíamos hecho nosotros como grupo. Canciones con poemas es algo que no era muy común, me parecía interesante como argentino difundir eso aquí y que los jóvenes escuchen y conozcan.
P.: Habiendo pasado casi 20 años desde que se quedó permanentemente, ¿cree que pudo cumplir con ese objetivo?
T. C.: Con altibajos, lo intenté varias veces enseñar y trabajar respecto a cómo yo componía, pero no lo logré. Lo pude hacer con el cuarteto a través de sus varias formaciones. Sigo tocando con el mismo compañero desde 1964, Miguel Praino (cuando está en el país), los bandoneones fueron cambiando, ahora está Julio Coviello; está Federico Terranova que toca la viola y Daniel Frascoli que está con el guitarrón. También está Praino y estamos tocando en formato quinteto.
P.: ¿Cómo le tocó atravesar la pandemia?
T. C.: La realidad es que no quise entregarme y pasarlo encerrado. Con mi compañera Antonia ideamos hacer una biblioteca para chicos poniendo libros en la ventana para que cuando pasaran pudiesen llevarse un libro. Hacer talleres para los chicos en la calle, por ejemplo una señora que se ocupaba de jardines se juntaban varios chicos y ella les enseñaba cosas, después algunas cosas de cocina, de cerámica, todo ahí en la vereda. También hice conciertos desde mi casa, me sentaba en la puerta hacia la vereda. Me escribían por mail algunos pedidos para el repertorio y bueno se sentaban afuera y yo tocaba, así pasamos los fines de semana durante dos años.
P.: Siempre la música como sostén...
T. C.: Claro, mi abuelo siempre decía: "Cuándo se canta no se piensa mal" y es verdad, haciendo música la gente estaba muy emocionada, fue una muy linda experiencia. Después en cuanto se pudo, volví a tocar a los lugares de siempre, lugares chicos, café concert, shows en La Plata, en el conurbano. Hice cosas con la gente de La Musaranga antes de la pandemia, esto fue antes de la pandemia, un espectáculo con chicos maravilloso. Siempre estuve haciendo cosas.
P.: ¿Qué puede contar de sus shows en el Tasso y compartir esas noches con Rodolfo Mederos?
T. C.: Con Mederos somos de la misma generación yo lo conozco desde el 1963, lo fui a buscar a Córdoba y lo traje a tocar al Gotán en el 65, así que lo conozco de esa época. Me parece interesante lo que estamos haciendo, es una virtud del Tasso que siempre junta gente así de a dos. Me parece bien esta dupla ya que él tiene un sonido de terciopelo, muy dulce, suave y emotivo. Tiene un repertorio con temas tradicionales y temas de él. La única diferencia que tenemos en el espectáculo es que yo canto y lo de él es instrumental, pero no nos parecemos y eso es interesante. Sí tenemos el mismo criterio a la hora de ir por los clásicos de la música popular, del tango. Igualmente cada uno toca su parte, hace su show. Hubo un intento de hacer algo juntos pero no queremos forzarlo, no pensamos en eso de entrada, posiblemente hagamos algo juntos pero solo por placer y si está bien quizás lo sumemos, sino quedará para el futuro. Tal vez ahí podamos hacer algo juntos, pero tiene que ser natural siempre.
Mederos Trío + Cuarteto Cedrón se están presentando el sábado 20 y 27 de agosto desde las 20hs en el Torquato Tasso, las entradas están disponibles a través de Passline.



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