13 de marzo 2026 - 14:14

Consumo en pausa: cómo impactó la crisis en los balances de Arcor, Molinos, Mastellone y Morixe

Las principales compañías del sector cerraron el año pasado con resultados dispares. Mientras algunas lograron sostener volúmenes y mantener rentabilidad, otras registraron pérdidas en un mercado marcado por la caída del consumo, mayor competencia y márgenes cada vez más ajustados.

Las empresas se enfrentaron a un escenario en el que ya no es posible trasladar costos a precios con la misma facilidad.

Las empresas se enfrentaron a un escenario en el que ya no es posible trasladar costos a precios con la misma facilidad.

Los balances de compañías líderes como Arcor, Molinos Río de la Plata, Mastellone y Morixe reflejan esa nueva realidad. En algunos casos el impacto se tradujo en pérdidas, en otros en caídas de ventas o en márgenes más ajustados. Pero también muestran cómo las empresas del sector comenzaron a reconfigurar sus estrategias para atravesar un mercado más exigente y con consumidores más cautelosos.

Caída de volúmenes y presión sobre los márgenes

Entre las grandes alimenticias, uno de los casos más representativos del año fue el de Molinos Río de la Plata. La empresa registró ingresos por $951.943 millones, pero el ejercicio cerró con una pérdida neta de $40.713 millones, en un contexto que la propia compañía describió como “muy desafiante”.

Uno de los factores centrales fue la caída de los volúmenes vendidos, que retrocedieron 6,5% durante el año. La retracción del consumo en varias categorías del portafolio obligó a la empresa a convivir con un escenario de menor rotación de productos y cambios en el comportamiento de sus clientes comerciales.

A esto se sumó otro fenómeno relevante del nuevo ciclo económico: la reducción de inventarios por parte de distribuidores y supermercados. Con inflación más baja y tasas de interés reales positivas, muchas cadenas abandonaron la lógica de acumular stock que predominó durante los años de alta nominalidad.

El impacto también se sintió en los precios. Durante 2025, los productos de Molinos aumentaron en promedio 15,4% nominal, muy por debajo de la inflación anual del 31,6%, lo que implicó una caída en términos reales y una mayor presión sobre los márgenes.

Algo similar ocurrió en el sector lácteo. Mastellone Hermanos, la compañía detrás de la marca La Serenísima, logró sostener su escala productiva, pero el deterioro de los márgenes terminó reflejándose en los resultados.

La empresa registró ingresos por $1,88 billones, aunque el ejercicio cerró con una pérdida neta de $65.364 millones. El negocio principal se mantuvo relativamente estable, con despachos equivalentes a 1.482 millones de litros de leche, mientras que el volumen de ventas en el mercado doméstico creció levemente 1,7% interanual.

Sin embargo, los costos crecientes de la materia prima, la logística y los gastos operativos, a lo que se sumaron costos financieros por casi $35.000 millones, terminaron erosionando la rentabilidad de la compañía.

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La Serenísima es la marca emblema de Mastellone Hermanos.

La Serenísima es la marca emblema de Mastellone Hermanos.

Arcor y Morixe: estrategias distintas en un mercado recesivo

Dentro de este escenario desafiante, Arcor logró cerrar el año con números positivos, aunque también sintió el impacto del contexto económico.

El grupo registró ventas consolidadas por $4,9 billones, una cifra que representó una caída de 7,8% en términos reales respecto al año anterior.

La compañía mantuvo una fuerte presencia internacional: el 33,3% de las ventas provino de mercados externos, lo que permitió amortiguar parcialmente la debilidad del consumo local.

En términos operativos, Arcor obtuvo un resultado operativo de $293.292 millones, equivalente al 6% sobre ventas, mientras que la ganancia neta del ejercicio alcanzó $115.188 millones. El desempeño estuvo apoyado en la diversificación geográfica, el peso de sus marcas y la integración vertical del negocio, factores que permitieron sostener la rentabilidad operativa incluso en un contexto de menor dinamismo del mercado.

Aun así, el frente financiero también dejó su marca: los resultados financieros arrojaron una pérdida de $215.921 millones, vinculada principalmente a la evolución del tipo de cambio y la dinámica macroeconómica del año.

El grupo mantuvo además una escala productiva considerable. Durante el ejercicio, el volumen total de producción superó 2,4 millones de toneladas, con ventas tanto en el mercado interno como en exportaciones que alcanzaron cerca de 187.000 toneladas.

En el caso de Morixe, el balance reflejó la situación de una empresa más pequeña dentro del sector, pero igualmente expuesta al deterioro del consumo. La compañía registró ventas por $120.687 millones, lo que implicó una caída del 12% en términos reales frente al año anterior.

El volumen de ventas también mostró un retroceso importante: disminuyó 24% interanual, en parte por la caída del consumo y en parte por una decisión estratégica de la empresa de abandonar líneas de harina de bajo margen destinadas al segmento industrial.

Pese a ese escenario, Morixe logró cerrar el ejercicio con una ganancia neta cercana a $1.205 millones, apoyada en un cambio en el mix de productos y en el crecimiento de categorías de mayor valor agregado como avena, premezclas y aceitunas.

La estrategia apunta a diversificar el portafolio más allá de los productos farináceos, un segmento particularmente golpeado por la caída del consumo y la fuerte competencia en precios.

Un nuevo mapa para la industria alimenticia

Los balances del sector muestran que 2025 fue un año de transición para la industria de alimentos en Argentina. El cambio en el contexto macroeconómico modificó algunas de las dinámicas que habían dominado el negocio durante los últimos años.

Con inflación en desaceleración, tasas reales positivas y consumidores más cautelosos, las empresas se enfrentaron a un escenario en el que ya no es posible trasladar costos a precios con la misma facilidad. En ese marco, las compañías comenzaron a reforzar distintas estrategias: mejoras de productividad, inversiones tecnológicas, diversificación de productos y expansión exportadora.

Los resultados fueron dispares. Algunas empresas, como Arcor o Morixe, lograron cerrar el ejercicio con ganancias, aunque con márgenes más ajustados. Otras, como Molinos o Mastellone, enfrentaron pérdidas en medio de la presión sobre los costos y el debilitamiento del mercado interno.

La conclusión que dejan estos balances es clara: en la nueva etapa del consumo masivo, el desafío ya no pasa sólo por vender más, sino por encontrar el equilibrio entre volumen, precio y rentabilidad en un mercado cada vez más competitivo.

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