Pablo Ces: "Fintech y bancos demuestran que resisten bien este cambio violento de modelo"

Negocios

Pablo Ces maneja los hilos de Flexibility, una de las empresas argentinas especializada en promover la transformación digital hacia el ecosistema fintech. En diálogo con Ámbito habló sobre el crecimiento del sector, el rol de la tecnología y la capacidad del talento argentino para dejar atrás modelos de producción del Siglo XX: "Creo que el software y la tecnología son el petróleo del siglo XXI".

El arribo de la pandemia de la Covid-19 provocó un cimbronazo en la economía argentina. Gran parte de los sectores productivos y de servicios sintieron un golpe inédito, debido a un hecho del mismo calibre. En ese contexto, apenas unos pocos lograron resistir el embate del coronavirus, entre los que se destaca el ecosistema que componen las fintech.

Desde hace más de ocho años, Pablo Ces maneja los hilos de Flexibility, una de las empresas argentinas especializada en promover la transformación digital hacia el ecosistema fintech. En conversación con Ámbito se refirió a la evolución de un sector que en poco tiempo logró un salto cualitativo y cuantitativo como pocos.

“Las fintech y los bancos tradicionales están demostrando que resisten bien este cambio violento de modelo” por la pandemia, apuntó Ces respecto al aluvión de personas que durante el 2020 se acercaron - por elección u obligación - a la operatoria digital con el fin de probar una experiencia nueva ante la imposibilidad de acudir a una sucursal para operar. Esto dejó en claro “que la infraestructura estaba lista” y demostró de alguna manera “resistió la prueba de fuego”, dijo.

El crecimiento que el ecosistema fintech mostró en sus primeros años, se transformó recientemente en una vertiginosa aceleración que además obligó a la banca tradicional a abordar sin demora su transformación digital. La llegada de las fintech y el arribo disruptivo de la tecnología al sistema financiero, hizo que deban hacer frente a esta “revolución”. A partir de allí se empezó a hablar de evolución y cooperación” entre ambos, explicó Ces.

Hoy, más de seis millones de clientes operan con Clave Virtual Uniforme (CVU) y, según la Cámara Argentina de Fintech, se estima que para finales de este año más de 10 millones estarán vinculados al ecosistema. En ese contexto, el horizonte muestra un futuro prometedor para rubros como pagos virtuales e e-commerce. “Todo lo que tiene que ver con cadena de pagos y con ampliar el comercio digital tiene mucho potencial”, afirmó Ces.

Desde el rol de CEO de Flexibility, Ces apunta a promover el desarrollo tecnológico y la transformación digital a través de la automatización de procesos sin la necesidad de realizar un cambio de raíz. Para eso utilizan “plug”, un middleware desarrollado con tecnología cloud y construido con módulos de software predesarrollados que reciben una configuración inicial y se implementan sobre la infraestructura de empresas bancarias, retailers e insurtech.

Para ello se requiere del talento humano, algo en lo cual Argentina se destaca, según Ces. “Hay una materia prima que está muy bien posicionada, mejor incluso que muchísimos países en el mundo”, señaló y agregó: “Si sabemos aprovechar el talento para la tecnología, es posible que de una vez por todas realmente dinamicemos al país y salgamos de modelos protagónicos del siglo pasado. Creo que el software y la tecnología son el petróleo del siglo XXI”.

P.: ¿Cómo evolucionó el modelo fintech en los últimos años?

Pablo Ces: Hubo una aceleración dentro de un modelo que hace algunos años está en claro crecimiento. Puntualmente lo que vemos es un quiebre importante en los últimos tiempos. Se corrió del mito con el cual empezó el término “fintech” en sí, a partir del cual algunos sectores, tratando ser más revolucionarios, planteaban que venían a derrocar a los bancos y decían que había un modelo que no servía más y había que instalar uno nuevo. Eso sirvió para poner al modelo en agenda.

P.: ¿Cómo respondieron a esto los bancos tradicionales?

P.C.: Se dio un despertar de los bancos. El negocio bancario persistió durante siglos pero desde la llegada de las fintech y el arribo disruptivo de la tecnología al sistema financiero, hizo que deban hacer frente a esta “revolución”. A partir de eso se empezó a hablar de evolución y cooperación con las fintech. Esto terminó de conciliar el modelo.

P.: ¿La banca tradicional entendió que era mejor cooperar e incorporar la tecnología?

P.C.: Claro. Incluso los bancos empezaron invertir en sus propias fintech. Se dio un contexto donde los primeros comenzaron a colaborar con los segundos y donde empieza a quedar en claro una cuestión de los modelos regulados y los no regulados y hasta donde algunos pueden innovar y hasta donde no. Pasa en todos los planos. La implementación de la tecnología en los últimos años va mucho más rápido que la capacidad de los Gobiernos de legislarla.

P.: ¿Qué impacto tuvo la pandemia en esta transformación digital de la banca tradicional?

P.C.: Creemos que debido a la pandemia se está cerrando la etapa vinculada a la digitalización de la banca actual, que tiene que ver con armar un formato digital y Low Cost que permite bajar los costos al no tener sucursal ni emisión de plásticos, entre otras cosas. Incluso hoy, con la barrera del aislamiento, algunas personas con determinadas costumbres o barreras culturales se vieron empujadas a probarlas. Sin embargo, entre la prueba y la adopción podes tener una mala experiencia y volver, o un rechazo absoluto del que no se vuelve más.

P.: ¿Estaban preparada la banca tradicional y las fintech para dar respuesta a una situación como la que generó la pandemia?

P.C.: Todos resistieron la prueba de fuego de alguna manera. Fue fundamental la inversión previa. Si no se hubiera logrado un desarrollo grande en los últimos años no se podría haber generado una experiencia vivible que mejore la situación. Las fintech y los bancos están demostrando que resisten este paso violento a cambiar de modelo y que era la gente la que no terminaba de adoptar, pero que la infraestructura estaba lista. El 1 de abril estaba la gente en las puertas de los bancos. Hoy operaron reducido, prácticamente sin gente en las cajas y hay igual o menos cola en un cajero que había hace seis meses. Todos resistieron la prueba de fuego de alguna manera.

P.: ¿Se pararon inversiones por la pandemia?

P.C.: Vemos que la actividad sigue al mismo nivel, pero creemos que algunos que venían en una transformación más tardía ven que sí o sí tienen que hacerlo, pero también hay quienes están esperando un poco a que pase la tormenta para ver cuál es el próximo paso. Los que en marzo estaban preparando un “Business plan” de un banco digital, ese proyecto se paró y están esperando. Lo que si va a pasar es que cuando pase esto van a inyectar rápido.

P.: ¿Pudieron continuar con el esquema de expansión que venían proyectando?

P.C.: Nuestros proyectos no pararon. Nosotros estábamos preparados para trabajar remoto. Discutíamos con nuestros clientes cuando nos demandaban estar presencial y ahora, a la fuerza, terminaron entendiendo que se podía trabajar perfectamente. En cuanto al trabajo que hacemos, como nosotros estamos en la infraestructura para que no haya dificultades, se vio en la cancha ahora. Gracias a que hicimos las cosas bien y que los bancos invirtieron antes con estos proyectos, hoy esta capacidad de seguir transaccionando hace que no tengamos un problema grande.

P.: Previo a la pandemia venían trabajando en la expansión hacia Colombia, ¿en qué situación está eso?

P.C.: Pudimos seguir avanzando bien con el proyecto. Trabajamos remoto la expansión hacia Colombia y eso no nos afectó. La gente de allá también siguió por el mismo camino. Es nuestra filosofía. Nosotros vemos que hay un modelo que se repite mucho a nivel de estructura de configuración para nuestro modelo de negocio que se da en toda Latinoamérica. No vemos un cambio grande en la pandemia, más allá de la caída del nivel económico y la capacidad de inversión de los distintos actores.

P.: Si tuvieras que apuntar a un sector para desarrollar el modelo Fintech, ¿por cuál optarías?

P.C.: Todo lo que tenga que ver con cadena de pagos y con ampliar el comercio digital tiene mucho potencial. Hoy hay muchísimas transacciones donde el efectivo sigue reinando porque no hay un medio electrónico que lo suplante. Vamos a ver como se acomoda la estructura. Hasta febrero había muchísimos cheques diferidos en las calles por parte de Pymes. Hoy están adoptando el cheque electrónico. Pasó la crisis económica más el dólar y la pandemia hicieron que no exista el crédito a plazo. Todos esos modelos en lo que sea cadena de pagos sobre todo en pymes se van a tener que a

P.: A nivel profesional, ¿Argentina está bien preparada para afrontar una trasformación digital?

P.C.: Hay una materia prima que está muy bien posicionada, mejor incluso que muchísimos países en el mundo. Si ves la capacidad técnica de los argentinos y le sumas la resiliencia propia de vivir acá, por algo somos referentes en el mundo y no es menor. Sin embargo hay una deuda. No podemos quedarnos en el talento local porque si no terminamos cayendo en la metáfora futbolera de que Messi nos haga ganar el mundial. Al mismo tiempo vemos que Marcos Galperín (Fundador de MercadoLibre) la rompe y lo mismo con Pierpaolo Barbieri (Fundador de Ualá) y caemos en una cuestión muy personalista. Hay un déficit estructural técnico del aprendizaje.

P.: ¿Qué capacidad de crecimiento tiene Argentina en ese aspecto?

P.C.: Argentina tiene una capacidad única. El problema es si nos volvemos “commoditie” para el mundo y no sabemos aprovecharlo para lograr un crecimiento real. Si sabemos aprovechar el talento para la tecnología, es posible que de una vez por todas realmente dinamicemos al país y salgamos de modelos protagónicos del siglo pasado. Creo que el software y la tecnología son el petróleo del siglo XXI. Sin duda va a ser el insumo más importante. Si tenemos la capacidad de desarrollarlo y evitamos bastardearnos diciendo que “el problema de los argentinos somos los argentinos” creo es una oportunidad para capitalizarnos como sociedad y dar un paso adelante.

P.: ¿Tiene que haber un consenso entre Estado y privados para eso?

P.C.: El Estado y el sector privado no son más que actores de la sociedad. Caer en una cuestión de demanda al Estado o a las empresas como sociedad me parece inmaduro. Si me preguntas sobre el Estado, me preocupa desde el lado de como formamos en las escuelas, los jardines de infantes, las universidades. Es una cuestión de cómo pararnos como sociedad sin bandos políticos. No puedo decir que ninguno este errado o acertado. El objetivo debe ser tratar de crecer y hacer crecer a todos: al privado para que dinamice la economía y al Publico para que potencie. Eso va a pasar si la sociedad es justa y se manifiesta con madurez. Sino, tanto el Privado como el Estado van a seguir siendo inmaduros.

P.: Pese a la crisis del 2001, hay todavía en la sociedad una costumbre muy fuerte respecto al uso de la banca tradicional y una desconfianza, cada vez menor pero aún importante, hacia un modelo muy nuevo en comparación como el Fintech, ¿lo ves así?

P.C.: Creo que en primer lugar lo que hay una sensación de estabilidad que dieron los siglos de historia de la banca tradicional que no puede dejarse de lado. También hay una diferencia de oportunidades entre quienes quieren tomar un riesgo y acaparar una oportunidad de inversión más rápida, como pasa con las criptomonedas, y personas o empresas que desean ir por modelos más tradicionales ya que tienen aversión al riesgo y prefieren aquello que les ofrece otro tipo determinadas garantías. Pero esto va a ir acomodándose. Hoy el modelo regulado en Latinoamérica funciona pese a que vivimos en una sociedad donde no tenemos la misma confianza en los bancos que lo que hay en Europa o en EEUU. Sin embargo, si transformamos esto en oportunidades para ser disruptivos con una confianza distinta va a ser potencial catalizador para nuevos modelos de negocio y oportunidades, con una parte importantísima que es la inclusión.

P.: La confianza es fundamental para lograrlo…

P.C.: Sí. Hay gente que se autoexcluye por la confianza. A pesar de que podrían operar digitalmente perfecto, hacer una transferencia, usar la tarjeta de débito, comprar por internet y demás, estaban en la puerta del banco esperando llevarse los billetes. Entonces en la medida que los billetes no sean más peligrosos y den menos seguridad y confianza que las transferencias, habrá billetes en la calle. En el momento en que la gente empiece a confiar más en la transacción digital va a ir volcándose y transformándose. Todas las crisis generan oportunidades.

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