Durante años, la digitalización en salud fue percibida como una mejora opcional, no urgente. La pandemia cambió esa lógica. Lo que antes era eficiencia, pasó a ser supervivencia operativa.
Así lo explica Ivan Isaack, Co-fundador y CEO de Nexup. Las causas: presión regulatoria, costos ocultos y pérdida de competitividad.
Ivan Isaack, Co-fundador y CEO de Nexup.
Durante años, la digitalización en salud fue percibida como una mejora opcional, no urgente. La pandemia cambió esa lógica. Lo que antes era eficiencia, pasó a ser supervivencia operativa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
“Cuando tuvimos que gestionar más de 200 camas con pacientes COVID, entendimos que no era una cuestión tecnológica, sino estructural”, explica Ivan Isaack, Co-fundador y CEO de Nexup, plataforma de gestión para instituciones de salud. ”Sin digitalización, simplemente no era posible sostener la operación”, confiesa.
La experiencia dejó una lección clara: los sistemas basados en papel funcionan hasta que dejan de hacerlo. Y cuando colapsan, el costo es exponencial.
La implementación obligatoria de la receta electrónica marcó un antes y un después. La trazabilidad digital ya no es opcional. Las auditorías, los requerimientos regulatorios y la interoperabilidad con otros sistemas comienzan a exigir estándares que el papel no puede sostener.
Isaack sostiene que “en menos de cinco años gestionar en papel será prácticamente inviable”. Y agrega: “No solo por regulación. También por competitividad. Los profesionales jóvenes no van a aceptar trabajar en entornos obsoletos”.
A eso se suma otro factor decisivo: los financiadores y obras sociales tampoco van a aceptar documentación en papel como respaldo operativo. La trazabilidad, la auditoría digital y el acceso a información estructurada ya no son diferenciales, son requisitos mínimos para sostener convenios y garantizar eficiencia en el sistema.
Uno de los principales frenos a la adopción sigue siendo cultural. Muchos ven el software como un gasto. Pero no calculan los costos totales del sistema manual.
El papel implica:
El referente de Nexup, ejemplifica con un caso actual. “En una residencia geriátrica que implementó digitalización integral, se logró reducir un 40% el tiempo de gestión administrativa. “Eso no significa reducir personal”, explica Isaack. ” Significa liberar tiempo clínico y mejorar la calidad de atención.”
En policonsultorios, la incorporación de recordatorios automáticos permitió reducir significativamente el ausentismo y ahorrar más de 10 horas semanales en tareas operativas. La digitalización no elimina trabajo: elimina fricción.
Uno de los prejuicios más extendidos es que el papel o los servidores locales son más seguros que la nube. Sin embargo, el debate no debería centrarse en “dónde” están los datos, sino en “cómo” están protegidos.
En Argentina, la Ley 25.326 considera los datos de salud como información sensible. Eso implica obligaciones específicas: control de accesos, trazabilidad, confidencialidad, respaldo y responsabilidad del titular de la base de datos.
“La seguridad no depende de si el sistema está en la nube o en un servidor interno”, explica Isaack. “Depende del estándar de implementación: cifrado en tránsito y en reposo, gestión de accesos por roles, registro de actividad y políticas claras de respaldo.”
En muchos casos, las instituciones que operan con infraestructura local carecen de monitoreo permanente, protocolos de actualización o sistemas de auditoría robustos. La nube, bien configurada y bajo estándares adecuados, permite niveles de trazabilidad y respaldo que el papel no puede ofrecer.
El riesgo cero no existe, pero la diferencia está en la capacidad de gestionar ese riesgo de manera sistemática y auditable.
La digitalización no es el punto final, sino la base sobre la cual se construyen nuevas herramientas. La incorporación progresiva de inteligencia artificial permitirá monitoreo preventivo, alertas automatizadas, integración con dispositivos y mejor análisis de datos clínicos.
“La inteligencia artificial no reemplazará al profesional. Será una herramienta de apoyo en la toma de decisiones”, sostiene Isaack. “Pero esa capa solo es posible si la base ya es digital.”
Las instituciones que hoy operan en papel quedan fuera de esa evolución.
Más que una transformación tecnológica, el desafío es cultural. “La salud no puede seguir gestionándose con procesos del siglo pasado”, afirma el CEO de Nexup. “Los líderes que marquen la diferencia serán quienes entiendan que la digitalización no es una mejora cosmética, sino una condición de sostenibilidad.”
La pregunta ya no es si digitalizar. Es cuándo.
Y para muchas instituciones, el margen para esperar se está reduciendo.
Dejá tu comentario