En tiempos de dispositivos “inteligentes” que prometen facilitarnos la vida, la idea de caminar bajo la lluvia sin ocupar las manos les hace guiños a millones. Entre drones livianos y sensores cada vez más precisos, un objeto tan común como el paraguas empieza a jugar en otra liga.
Invento millonario: el paraguas manos libres que sorprendió a millones en todo el mundo
Un desarrollo tecnológico que llamó la atención de millones propone repensar un objeto cotidiano y cambiar la forma de moverse bajo la lluvia.
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Un invento con enfoque futurista plantea una nueva experiencia para los días de lluvia.
Esa es la apuesta de John Xu, creador del canal I Build Stuff, que tomó un prototipo llamativo y lo empujó hacia algo más práctico. Su paraguas volador no se sostiene con varillas y muñeca: se mantiene en el aire y busca acompañar el paso del usuario, como si “leyera” el movimiento en tiempo real.
Un paraguas con seguimiento: de qué trata este invento
El primer intento, presentado en 2024, funcionó como demostración: un paraguas que levitaba gracias a un dron armado por el propio creador. El problema era evidente: para que volara, había que manejarlo con un control, así que la supuesta comodidad se transformaba en otra tarea más.
Con ese señalamiento como motor, el proyecto viró hacia la autonomía. La meta ya no era solo “volar”, sino seguir a la persona sin que nadie pilotee. En el camino, aparecieron tropiezos: el seguimiento por GPS no resultó lo suficientemente fino y se corría varios metros, algo que arruina la idea de cobertura.
A eso se sumó un desafío mecánico: el invento debía ser plegable, como un paraguas real, sin volverlo un armatoste imposible de transportar. Esa exigencia complicó el diseño y obligó a pensar una estructura que combine movilidad, estabilidad y resistencia, sin perder la capacidad de despegar y mantenerse firme.
El salto clave llegó con una cámara de time-of-flight, que permite detectar distancias y ubicar al usuario para acompañarlo, incluso de noche. El seguimiento no queda perfecto todo el tiempo, pero alcanza para que el concepto cambie de categoría. Igual, el invento abre preguntas: el viento y la lluvia fuerte pueden desestabilizarlo, la batería limita cuánto dura en el aire y el ruido, además de las hélices girando sobre la gente, deja la discusión de seguridad y convivencia servida.
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