La economía argentina avanza a distintas velocidades. Mientras sectores como la minería, el petróleo y el agro muestran dinamismo y concentran buena parte de las expectativas de inversión, otras actividades enfrentan un escenario más complejo, atravesado por la debilidad del mercado interno.
Marcela Romero: "No todos van a poder vivir de Vaca Muerta: hay que hacer más eficientes al resto de los sectores"
La CEO de Schneider Electric para Argentina, Paraguay y Uruguay advirtió sobre las diferencias que atraviesan hoy los distintos sectores de la economía. Destacó el dinamismo de la minería, el petróleo y el agro, pero planteó la necesidad de avanzar en la reconversión de las actividades más golpeadas. “La educación debería ser uno de los principales pilares”, afirmó.
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Marcela Romero, CEO de Schneider Electric para Argentina, Paraguay y Uruguay.
Desde esa perspectiva, Marcela Romero, CEO de Schneider Electric para Argentina, Paraguay y Uruguay, plantea que el desafío pasa por lograr que las actividades que hoy están más rezagadas puedan ganar productividad mediante la automatización, la digitalización y un uso más eficiente de la energía.
“No todos van a poder vivir de Vaca Muerta”, sintetizó Romero durante una entrevista con Ámbito en el marco del Coloquio de IDEA. También destacó la importancia de la educación y la formación de talento para sostener un proceso de crecimiento de largo plazo.
Periodista: Schneider Electric trabaja con distintos sectores y eso les permite tener un panorama amplio de la economía. ¿Cómo evalúa el momento actual y, pensando en la agenda que plantea el Coloquio, qué observa hacia adelante?
Marcela Romero: Nosotros estamos viendo segmentos que están muy distantes unos de otros. El negocio que solíamos hacer en Argentina, principalmente vinculado con la construcción, está más pausado. En cambio, se ve mucho desarrollo en sectores que hoy están pujantes, como la minería, el oil & gas y, por supuesto, el agro, que en Argentina siempre fue protagonista.
Lo que nos está faltando, y tiene que ver con el mensaje que estamos tratando de compartir en el Coloquio de IDEA este año, es cómo dejamos de ser una promesa para transformarnos en eso que sabemos que Argentina puede ser.
Desde Schneider Electric, nuestro aporte tiene que ver con llevar conocimiento a estos sectores que están pujantes, a partir de la experiencia que tenemos a nivel mundial. Y, por otro lado, ayudar a aquellas industrias que hoy están más golpeadas por el momento que atraviesa Argentina a ser más digitales, estar más electrificadas en sus procesos y, sobre todo, más automatizadas.
Hay que entender que no hace falta invertir una enorme cantidad de dinero para empezar este trabajo y poder competir con el mundo. Hace falta apoyarse en proveedores que tengan experiencia y confiar en que las inversiones que se están haciendo van a servir en el mediano plazo. Se puede ir automatizando y digitalizando partes del proceso sin tener que poner una cantidad de capital que, para una empresa más pequeña, puede parecer inalcanzable.
No es inalcanzable. Se puede hacer en etapas. No creo que todos podamos vivir de la minería ni que todos vayan a vivir de Vaca Muerta. Sí se puede ser especialista en cada sector y ser cada vez más eficiente. Para eso hay que ahorrar energía y estar más automatizado.
Probablemente también haya que revisar dónde están los costos más altos. Uno de los temas que entró en discusión en los últimos meses es la energía. Antes los CEO no mirábamos en qué lugar del P&L estaba la cuenta de energía. Hoy no te imaginás una empresa que no le preste atención y que no entienda qué parte de sus costos está siendo impactada por la energía.
P: Mencionó que no todos pueden vivir de Vaca Muerta o de la minería y hoy existe una fuerte dicotomía entre sectores. Incluso hay bancos internacionales que advierten sobre la posibilidad de dos trimestres consecutivos de retracción de la actividad. ¿El rumbo actual puede incorporar a los sectores que hoy están más afectados?
M.R.: Muchos de nuestros canales y de nuestro ecosistema se están reconvirtiendo. No todos se van a reconvertir, por supuesto, pero muchos sí lo están haciendo. Están entendiendo que el modelo de negocio que teníamos en Argentina hasta ahora ya no está funcionando de la misma manera.
Es cierto que esos grandes proyectos todavía no están derramando sobre todos los sectores y que probablemente algunos tengan que reconvertirse. Pero también podemos trabajar más juntos y unir conocimientos y habilidades.
No necesariamente los canales que se dedicaban exclusivamente a un rubro tienen que transformarse para hacer lo que hacía otro. Quizás lo que tenemos que hacer es asociarlos y buscar cómo ofrecer un valor agregado diferente, que uno solo no podría conseguir.
Tenemos que pensar una Argentina distinta entre todos. ¿Qué habilidades tenía, por ejemplo, el sector metalmecánico que hoy no está pudiendo desarrollar lo que explotaba en Argentina hasta hace algunos años? Nosotros vemos que hay mucho deseo de transformarse.
Lo que proponemos desde Schneider Electric es apoyarse en proveedores que tengan capacidad y experiencia global, que ya hayan atravesado estos procesos en otros países. Podemos asesorarlos y analizar cómo hacerlos más eficientes para que puedan incorporarse a los negocios que sí están creciendo en Argentina.
P: De todas maneras, ¿hay sectores que dependen de que se revierta la retracción del mercado interno?
M.R.: En parte sí, sobre todo los sectores más vinculados al consumo. Nosotros trabajamos mucho con los mostradores de nuestros distribuidores, las casas de materiales eléctricos e incluso las ferreterías, y esos negocios están bastante más golpeados.
Hoy es muy difícil para una empresa pequeña sentirse parte del crecimiento de los tres sectores que mencionábamos antes. Los sienten muy distantes. Sin embargo, hay espacio para que ellos también colaboren y estén cerca de estos proyectos.
P: ¿Cómo vislumbran el escenario de inversiones y negocios para el próximo año, que además será un año especial?
M.R.: Será un año súper especial. Siempre digo que quienes trabajamos en multinacionales presentes en Argentina tenemos dos roles. Uno es trabajar con las marcas, tener una buena comunicación y ser proveedores de un servicio en el mercado. Pero, al mismo tiempo, somos embajadores de Argentina frente a la corporación.
Nos toca esa dualidad: convencer a la corporación de que siga invirtiendo en Argentina y de que, a pesar de la incertidumbre que seguramente habrá el año que viene, vale la pena continuar invirtiendo.
Schneider Electric está hace casi 45 años en Argentina. Tendría que pasar algo demasiado raro para que alguien se asuste. Hemos atravesado épocas mucho más complicadas y pasamos juntos la pandemia en Argentina.
Creo que estas empresas están buscando una señal de estabilidad a mediano y largo plazo. Más allá de los escenarios que podamos imaginar, gane quien gane, los proyectos RIGI que ya están en marcha van a continuar. Y entendemos que, gane quien gane, se tendrá que continuar con una política macroeconómica bastante similar, al menos durante los primeros años de gobierno.
Si continúa este gobierno, quizás sea más sencillo que sigan estos planes del RIGI y que lleguen las grandes inversiones que debería traer también el sub-RIGI. Pero si hay escenarios diferentes, entendemos que durante los primeros dos o tres años tampoco debería haber grandes cambios y estos proyectos deberían seguir funcionando.
P: Uno de los lemas del Coloquio es construir 20 años consecutivos de estabilidad y crecimiento. ¿Qué se necesita para lograrlo?
M.R.: Uno de los principales pilares debería ser la educación. Nosotros salimos a buscar talento al mercado y muchas veces necesitamos encontrar el balance perfecto entre el ingeniero que conoce mucho del proceso y el uso de la inteligencia artificial.
Ahí necesitamos a las generaciones trabajando juntas. El ingeniero de campo que hace 20, 30 o 40 años trabaja en un proceso y, al mismo tiempo, las generaciones más jóvenes, que están acostumbradas a trabajar con inteligencia artificial.
Tenemos que romper esas barreras. Los jóvenes van a tener que conocer más de los procesos y los más grandes vamos a tener que acostumbrarnos a trabajar más con inteligencia artificial. Probablemente terminemos armando equipos mucho más híbridos.
Pero la educación es un pilar fundamental. Algunos de nosotros fuimos a la universidad pública y sabemos que nuestros padres podían tener cualquier oficio, pero nosotros teníamos la posibilidad de salir a estudiar, independientemente de que pudieran o no pagarnos una universidad. Eso es algo que creo que Argentina debería mantener.
También permite que las personas que hoy están quedando afuera de los principales sectores puedan reconvertirse rápidamente. Si en los próximos años no logramos que el resto de la Argentina, que está en sectores hoy golpeados, pueda transformarse, el problema va a ser mucho más profundo.
Si quiero que mis hijos crezcan acá, en Argentina, necesito y quiero colaborar para que el país esté mejor. Y la educación siempre es uno de esos puntos.
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